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La mayoría de las plantas hibernan desde noviembre hasta finales de marzo, y este periodo es precisamente el mejor para la poda, operación que vigoriza el tronco y las ramas, regula el crecimiento y elimina las partes dañadas o enfermas.

Con el fin de no cometer errores, la poda debe emprenderse con conocimientos de técnicas de corte, que se adaptarán a cada caso.

Rama podadaRamas afectadas

La poda comienza descubriendo cuáles son las ramas dañadas, enfermas o muertas al ras del tronco. El centro de la planta debe quedar despejado para que llegue luz al resto, y si se pretende rebajar la ramificación porque da mucha sombra u ocupa demasiado espacio, será fundamental hacerlo poco a poco, para no lograr el efecto contrario: que crezca sin parar.

Hay dos tipos de árboles ornamentales: los que pierden las hojas en otoño (los de hoja caduca) y los que las mantienen verdes durante todo el año. El matiz del color es fundamental, ya que los de hoja perenne han de tratarse como si fueran caducos: puede que las hojas no caigan, pero acabarán marchitándose.

A la hora de la poda, apenas hay diferencia entre árboles de hoja caduca o perenne, y en ambos casos se esperará al invierno para intervenir. No obstante, es preferible aguardar a las heladas para actuar con los árboles perennes, mientras que conviene adelantarse al frío intenso para los caducos.

Elegir la herramienta adecuada

Las herramientas para podar se eligen en función del tamaño de la rama, no según el de la planta. Para ramas pequeñas basta con podaderas manuales, mientras que las grandes requieren una sierra. En el caso de ramas muertas, la poda es sencilla: el corte se efectúa fuera del anillo de tejido cicatricial que se haya formado entre el tallo sano y la rama muerta.

Cortar las ramas vivas es más delicado: hay que buscar el cuello de la rama que sale del tronco. En la superficie suele haber un reborde de corteza de la rama (más o menos) paralelo al ángulo de la misma, a lo largo del tronco del árbol. Sin lesionar el cuello de la rama, el corte perfecto se logra acercándose lo más posible al tronco, en la axila de la rama, pero fuera del reborde de corteza de esta.

Los restos de la poda (ramas y hojas) se pueden convertir en compost o llevarlos a los contenedores especializados para estos desechos.

Un cuidado constante

Para podar hay un sinfín de herramientas adecuadas para cada planta en función del grosor de sus ramas: hachas, sierras, cizallas, tijeras... A la hora de elegir, debemos tener en cuenta nuestras necesidades. Lo más socorrido son unas buenas tijeras, pero cortar ramas con unas manuales puede resultar bastante agotador. Ya hay en el mercado tijeras de poda eléctricas disponibles para cortes limpios en ramas de hasta 14 milímetros.// 20minutos.es

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