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Bañada por el mar Mediterráneo e inmersa en el archipiélago balear se encuentra la isla de Menorca, un territorio de 71.186 hectáreas declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993. Esta medida de protección atendió principalmente al alto grado de compatibilidad existente entre la conservación del medio natural y paisajístico de la isla con el desarrollo de las actividades económicas y sociales de la población, cuya densidad alcanza, aproximadamente, los 86.000 habitantes.

La isla, rica en fauna y flora de clima mediterráneo, alberga al menos 83 especies vegetales endémicas y otras tantas animales, como la vaca roja o el caballo menorquín. Posee también un destacado valor ornitológico por tratarse de una zona de tránsito migratorio cuyo epicentro se encuentra en la Albufera des Grau, al este de la isla, territorio declarado Parque Natural en 1995.

Sensibilización ambiental

Sus más de 70 playas constituyen uno de los principales reclamos turísticos de la isla. Ocupan un total de 216 kilómetros de costa para todos los gustos, desde las más transitadas y dotadas de servicios hasta las más recónditas y salvajes.

No obstante, todas ellas están perfectamente reguladas y protegidas por leyes autonómicas, hecho que permite mantener su atractivo estado de conservación. Y es que precisamente uno de los retos que mantiene la isla como Reserva de la Biosfera es conservar su entorno como hábitat plenamente sostenible, a pesar del tránsito turístico, mediante la protección de los ecosistemas dunares y marinos.

Por otro lado, el crecimiento urbanístico está regulado, las especies autóctonas de flora y fauna se protegen frente a especies invasoras, y algunos microhábitats propios de la región, como las charcas temporales, se vigilan con especial ahínco.

Sensibilizar a la población

En todo ello tienen mucho que decir algunas ONG y el Consell Insular de Menorca, que, junto con otras entidades como la Fundación Biodiversidad, desempeña un proyecto de sensibilización de la población isleña, incidiendo especialmente en el colectivo escolar, para fomentar la percepción de las actividades humanas como elemento que ha de confluir con el paisaje menorquín sin alterarlo.

Otras entidades, como el Grupo Balear d’Ornitología i Defensa de la Naturaleza (GOB Menorca), fijan su atención en la sostenibilidad agraria. Financiado por la Fundación Biodiversidad y el Gobierno Balear –entre otros–, el GOB desarrolla desde el año 2009 el proyecto Sembrando Custodia, a través del cual se han establecido acuerdos con 23 fincas menorquinas (unas 1.450 hectáreas) para fomentar un sistema de gestión agrario que preserve los valores ambientales a la par que se garantiza al agricultor la sostenibilidad económica de su actividad.

Voluntariado ambiental

Por otro lado, el GOB ha organizado también actividades de voluntariado ambiental en las que han participado más de un centenar de personas en el último año, así como cursos de formación medioambiental para 60 educadores, diversas excursiones didácticas y actividades escolares.

Todo ello contribuye a que Menorca, consciente de su enorme potencial turístico, se responsabilice de la protección de su patrimonio natural mientras da la bienvenida a los turistas que la visitan cada año.// 20minutos.es


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