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Facebook en Bolivia

Carla, de 13 años, sufrió una pesadilla de amenazas y chantajes luego de que un supuesto empresario, que conoció a través de la red social de Facebook, le propuso ser parte del elenco de un famoso grupo musical de Estados Unidos, pero antes ella debía enviar su foto desnuda de la cintura para arriba. Tras acceder al pedido, el falso empresario empezó a amenazarla con publicar las fotos y que miles de sus amigos la verían. Llegó a exigirle que consiga a otras adolescentes para besarse y masturbarse ante una webcam. Como Carla no lo hizo, el extorsionador publicó la foto de la adolescente en páginas pornográficas de internet.

Ella contó el calvario que atravesaba a su padre, quien presentó la denuncia a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) en diciembre. Peritos informáticos lograron el 14 de enero sorprender in fraganti a Wilmer Terrazas Vargas (23) cuando chateaba con su víctima y fue acusado de corrupción de menores.

Terrazas es hijo del dueño de un café internet de la avenida Aroma. El sospechoso tenía contacto con 35 mujeres y se presume que también las extorsionaba.

Delincuentes en Facebook en Bolivia

PELIGRO

Con la popularidad de las redes sociales en internet crecen también los peligros para los usuarios, principalmente adolescentes y jóvenes que por desinformación se constituyen en la población más vulnerable.

Son frecuentes las violaciones a la intimidad y dignidad de las personas. La información de las redes sociales también sirve a los que se dedican a la trata y tráfico de personas, a extorsionadores y chantajistas. A través de las redes, los depredadores sexuales toman contacto con sus víctimas y otros delincuentes obtienen información para secuestros. Esos casos se dan en personas que no tomaron las precauciones necesarias ante los riesgos.

Datos proporcionados por la coordinadora de la Fundación Redes en Cochabamba, Míriam Rojas, y por lectores de OPINIÓN en Facebook revelan que delincuentes o personas mal intencionadas aprovechan las fotos publicadas en los perfiles públicos para modificarlas a su antojo, usando programas de edición de fotografías como el photoshop. Luego las utilizan para la extorsión o la trata de personas.

FOTOS

La etiquetación de fotos escapa del control de la persona afectada. Javier (20) fue etiquetado por sus propios amigos en una imagen en primer plano, donde se muestra un pene notoriamente pequeño con el rótulo “El poderoso Javier”. Para cuando el joven pudo desetiquetar la foto, todos sus contactos e incluso desconocidos ya se habían mofado de aquella situación publicando infinidad de comentarios mellando su dignidad, privacidad y autoestima.

Otra de las situaciones, que es aprovechada por delincuentes, es la abundante información que las personas publican, con datos como teléfonos, correos, direcciones, lugar de estudios, cursos y familia, entre otros. Los nombres de álbumes fotográficos como: “Las personas que más amo”, o “mi familia”, “mi bebecito” son utilizadas por delincuentes y personas malintencionadas para el acoso, chantajes y otros delitos.

IDENTIDAD

La falsa identidad es otra de las herramientas que utilizan las personas para seducir a jóvenes y acordar “citas a ciegas”. “Muchas personas asumen una personalidad falsa, se hacen pasar por personas comprensivas, tímidas o divertidas, utilizando por lo general fotos de personas atractivas”, explica Rojas.

Quienes accedieron a este tipo de citas resultaron decepcionadas y engañadas en su interés de conseguir una pareja. Otras pasaron el peor susto de sus vidas, cuando fueron violentamente interceptadas y violadas.

La confianza y la intimidad son el anzuelo perfecto para que jóvenes expongan sus más íntimos miedos, deseos o inquietudes. Pensando que su secreto está seguro en la persona que se muestra con nobles sentimientos, y que al ser desconocida no la juzgará, no divulgará sus secretos, o que incluso puede darle “buenos” consejos.

Los fanáticos, los pervertidos y los obsesivos son otro grupo de personas peligrosas que pueden frecuentar los perfiles públicos y entablar confianza con el usuario. En La Paz, se enjuicia a una fanática de la conductora de televisión, Marcela Rengel, que creó un perfil público con fotos de Rengel y videos. Además, mantenía conversaciones y hoy es procesada por ese delito. ATB difundió el caso para alertar a otras posibles víctimas. La joven fue identificada y ahora enfrenta un juicio.

Recomendaciones y seguridad en la red

Entre los cuidados básicos para no ser víctima de los peligros en las páginas sociales, el ingeniero en sistemas Mike Guerra brinda algunas recomendaciones puntuales.

*No haga público su correo personal en su perfil público para evitar que personas mal intencionadas se pongan en contacto.

* Verifique si conoce a la persona que le invita a ser su amigo antes de aceptarla; aún si la conoce, acepte sólo a su grupo más cercano.

* Ponga una contraseña difícil de adivinar, de 8 caracteres que combine números y letras.

* No publique información personal como números de teléfonos, lugar de estudios y lugares favoritos de diversión. No brinde demasiados detalles de su vida privada, ya que su página social podría convertirse en una enciclopedia para estudiarle y amenazarle.

* Si su fin de semana bebió mucho o tuvo una fiesta “salvaje”, no ceda a la tentación de alardear de ello en las redes sociales, ya que habrá personas buscando “trapitos sucios” para molestar, más aún en el caso de autoridades, personalidades públicas o si se tiene esas perspectivas.

* Para mayor seguridad, es recomendable no ordenar contactos en grupos como familia, amigos, y trabajo, ya que será más fácil para los delincuentes identificar puntos débiles.

* Si es víctima de alguna agresión o delito informático que dañe su privacidad, integridad física, psicológica o emocional realice su denuncia a la Fuerza Especial de la Lucha Contra el Crimen (Felcc) en su oficina de la laguna Alalay, ya que existen peritos especializados en atender e investigar los delitos informáticos.

Las víctimas requieren terapia para superar el hecho

ENTREVISTA

Míriam Rojas / Psicóloga

El silencio de las víctimas frente a la humillación pública en las páginas sociales, deriva en una serie de secuelas para la persona, la familia y los receptores. La psicóloga Míriam Rojas brinda algunas pautas de prevención, considerando también el perfil de los agresores.

P: ¿Cuál es el sector de la población más vulnerable?

R: Los niños y adolescentes que por desconocimiento de los riesgos no cuidan, ni miden sus acciones y conversaciones con extraños. Por esto es importante difundir sus derechos y las formas de cuidarse. Las jovencitas aspiran a ser modelos y eso es aprovechado por pervertidos que se hacen pasar por fotógrafos u otros que trabajan en el medio.

P: ¿Cuál es el perfil de los agresores?

R: Por lo general se presentan como personas comprensivas, amables, cordiales, divertidas y sobre todo atractivas. Pero, los agresores no sólo son profesionales del delito, sino también amigos burlones o mal intencionados que no miden sus acciones y mellan la dignidad de los jóvenes exponiéndolos a burlas o vergüenzas. Otro grupo a considerar son los ex enamorados, ex mejores amigos(as), o personas envidiosas que usan identidades falsas y los internets públicos.

P: ¿Cuáles son las secuelas en la víctima?

R: La víctima se siente vulnerable, se aisla y deja de participar en las páginas sociales y muchas actividades de su entorno. Puede afectarle toda la vida, porque en caso de ser afectada por la publicación de fotos la persona no sabe dónde fueron a parar. El daño no termina ahí, porque la familia también se siente afectada y entra en un tipo de psicosis. Los niños y adolescentes tienden a copiar actitudes y esto les da nuevas formas de dañar o lucrar, a costa de la dignidad o sufrimiento de otros.

P: ¿Cómo puede recuperarse la víctima de los daños?

R: Tiene que seguir una terapia, para superar esa vulnerabilidad y recuperar la seguridad. Las personas deben actualizarse para evitar nuevos peligros.

María del Carmen Rojas

Abogada

Avances para sancionar los delitos informáticos

En Bolivia no existe una herramienta legal que permita sancionar a las personas que vulneren los derechos, la integridad y seguridad de otras personas por internet.

Hasta ahora no se conoce de una sanción ejemplarizadora de este tipo de delitos. El procedimiento por la vía legal se sostiene a través de diversos artículos en la Convención de Derechos Humanos, la Constitución Política del Estado (CPE) y el Código Penal Boliviano.

El Estado, a través de la CPE, reconoce a los bolivianos el derecho a la privacidad, intimidad, honra, honor, propia imagen y dignidad. (Art. 21, 2). Los daños son respaldados por el Art. 15 que señala “ toda persona tiene derecho a la vida y a la integridad física, psicológica y sexual. Nadie será torturado, ni sufrirá tratos crueles, inhumanos, degradantes o humillantes”. El mismo artículo señala que todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia, como en la sociedad.

Por otro lado, el artículo 1 de los Derechos Humanos expone que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Al agredir, tanto con imágenes como con palabras, las personas ya están vulnerando este derecho.

El mismo documento en su artículo 3 protege el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona. Según cómo la persona haya sido afectada puede respaldarse en estas normativas. Los daños psicológicos muchas veces suelen ser más graves y duraderos que los físicos. La dificultad es que no existen peritos especializados que precisen los daños para establecer las sanciones. En Bolivia, la fundación Redes trabaja en la elaboración de un proyecto de ley para sancionar estos delitos.

Opinión


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