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(Bolivia informa).- Mientras flotaba la bandera tricolor sobre el hogar de los esposos Julio Lucas Jaimes y doña Carolina Freyre, nació el 12 de mayo de 1868 ese señor del verso que se llamara Ricardo Jaimes Freyre en el Consulado de Bolivia en Tacna.

“Nací en un claro día, cunado mediaba otoño en una ciudad blanca, luminosa y feliz: flotaba un estandarte-sinople, gualda y gules-sobre el hogar paterno, dichoso y juvenil”

“Nació el poeta fuera de los límites geográficos de la Patria, pero no fuera de su esencia espiritual; la tierra collavina acabó por adentrársele en el alma; además, el pabellón patrio arrojó sobre su cuna la marca de la bolivianidad. Jaimes Freyre fue boliviano, pero el destino le mantuvo lejos de la Patria, cuando niño en Lima donde estudió, cuando mozo en Argentina donde soñó y triunfó. Pocas veces el suelo de Bolivia lo sustentó: el Presidente Mariano Baptista tuvo al joven poeta por su Secretario Privado en 1894; luego en 1923 irguió su magnífica apostura en una banca senatorial.Escritores bolivianos

Puso su talento y diplomacia como embajador en Chile, en el Brasil, y como Delegado ante la Liga de las Naciones, defendiendo los altos intereses del Estado; pero como aún nos e perdió en Bolivia la malquerencia hacia todo lo grande, tuvo que abandonar -y esta vez para siempre- la tierra a la que él quiso. En la Argentina se le otorgó la carta de ciudadanía en 1916, pero su alma, inspiración y musa fueron bolivianas”.

En Buenos Aires fundó aquella ciudadela del Modernismo que se llamó “LA REVISTA LATINA”, en compañía de Rubén Darío y Leopoldo Lugones. En Tucumán vivió por espacio de 30 años enseñando Filosofía y letras. El 1899 apareció en Buenos Aires su primer libro de versos “CASTALIA BÁRBARA”, con un prólogo de Lugones.

En este libro ensayaba nuevas formas métricas. Continuaba la labor de sus predecesores y regaba con distinta originalidad, el tronco ya gigantesco de la poesía. Escribió en una estrofa pulida hasta el exceso, en verso libre y lleno de ritmo.

Fue un artífice que poseyó la práctica y la teoría del arte poético. Manejaba la preceptiva del verso con la misma naturalidad con que hablaba y escribía.

MEDIOEVALES:

“Villano, trovador, fraile o guerrero,

con hoz, breviario, bandolín o espada,

fuera hermoso vivir en la pasada

heroica edad de corazón de acero.

Fuera hermoso, en verdad. Si fraile austero

ver a Dios con extática mirada:

llevar por la esperanza constelada

y la Fe, el lama, si infeliz pechero.

Si trovador, en el feudal castillo

cantar guerras y amor, al suave brillo

de los ojos de hermosa castellana;

combatir, si guerrero, noche y día

asaltar, lanza en mano, una  abadía,

o acuchillar  la hueste musulmana”.

El verso es bello, rotundo, sonoro: las palabras se colocan en armónico conjunto, el ritmo es sostenido, la rima clara y la estrofa perfecta. Sus versos fueron indudablemente “nuevos”, un nuevo sistema profundamente americano por su contextura y su fuerza renovadora. En 1917 publicó “LOS SUEÑOS SON VIDA”, que con el libro anterior, son en la lírica americana las dos columnas sobre las que descansa todo el Modernismo.

Ricardo Jaimes Freyre falleció pobre y olvidado en Buneos Aires en 1933. El 8 de noviembre del mismo año las cenizas de Ricardo y las de su padre fueron trasladadas a Bolivia y depositadas en la Matriz de Potosí.// Fernando Gutiérrez E.


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