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Dinamitan una vía y se abre otra de inmediato. En la frontera con la República de Chile existen al menos 116 rutas ilegales por donde pasa el contrabando de mercadería desde el vecino país. En las zonas central y norte se instalaron los controles del Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, pero en el sur todavía el trabajo es mínimo. Son ahora los efectivos militares los que destruyen a dinamitazos y cavando zanjas los 116 caminos ilegales por donde ingresa el contrabando, dice Gonzalo Rodríguez, viceministro de Lucha contra el Contrabando.

La autoridad detalla que las vías de ingreso del contrabando nacen en la frontera y al interior del país; sin embargo, estas rutas pueden multiplicarse con la intención de llegar a varios puntos del país, como Santa Cruz.

“En algunos lugares primero vamos a hacer explosionar, tenemos expertos e ingenieros que manejan la dinamita, vamos a hacer reventar y vamos a destruir los caminos. En otros lugares donde (el terreno) es más plano vamos a utilizar tractores para hacer zanjas para que ya no puedan ingresar a nuestro territorio”, destaca el viceministro Rodríguez.Contrabando en Bolivia

El funcionario añade que se reubicarán 19 puestos militares en zonas estratégicas más cercanas a la frontera, donde se construirán módulos metálicos modernos para que los efectivos del Comando Estratégico Operacional de Lucha Contra el Contrabando tengan todas las condiciones necesarias. Sin embargo, la presidenta de la Aduana Nacional, Marlene Ardaya, explica que los contrabandistas tienen diversas formas de operar para abrir nuevas rutas. Uno de los elementos es que cuentan con herramientas para cometer el ilícito. “Se han generado clanes que pelean por territorio. Tenemos casos específicos, por lo que hay que tener cuidado (...) Lo que preocupa más es el uso de armas de fuego por parte de los contrabandistas. Tenemos muchachos que están en condiciones y salen con el Ejército, también con la Policía, pero só- lo incorporando elementos de carrera”, remarca Ardaya.

El génesis del delito

Todo empieza en Iquique, en el norte de Chile. En la zona franca de la ciudad los contrabandistas hacen su negocio, que para empezar es formal. Adquieren todo tipo de mercadería lícitamente y la instalan, por lo general, en camiones con acoples. Hay sindicatos de transporte que hacen el trabajo, pero cruzando la frontera todo se torna ilegal. Son los denominados “chuteros” quienes hacen lo ilícito. Eluden la Aduana y optan por vías ilegales. Hay otros motorizados que tienen los papeles al día para introducir mercadería. La mercancía más solicitada son vehículos usados, ropa, electrodomésticos y autopartes. Los Carabineros de Chile identificaron al menos 31 pasos ilegales solamente en la frontera norte de ambos países.

Las vías usadas son por las localidades Pisiga y Charaña. Cariquima es un pueblo chileno muy cerca de la frontera con Bolivia. Este poblado es donde supuestamente la carga legal debería llegar, según los papeles que presentan los choferes en la ciudad de Iquique. Pero no es así. La mercadería pasa por medio de los sembradíos de quinua antes de traspasar la frontera. Ahí es donde se hace el trasbordo de la mercancía que muy pronto pasa a Bolivia. “A nosotros nos pagan por el transporte. Llevamos la carga de forma legal, somos transportistas y no chuteros. Dejamos la carga en el lado chileno y entran los camiones bolivianos para hacer el trasbordo. De lo que pase luego nosotros ya no tenemos ninguna responsabilidad”, explica Mario Agüero, parte del sindicato de transportistas de la ciudad de Iquique.

El delito se inicia en Chile con acciones legales. Lo lícito se transforma en Bolivia y se convierte en ilegal, aunque desde un comienzo se sabe que el contrabando tiene como meta cualquier ciudad boliviana. Los pasos ilegales pueden ser bloqueados, pero los contrabandistas se dan modos para habilitar otros. Ahora, por ejemplo, Charaña ya no es atractivo para el negocio ilícito y los traficantes optan por alargar su recorrido por Perú.

Aduana ahora realiza una labor técnica

La entidad dejó todo el equipo logístico al Gobierno, entre ellos 53 vagonetas equipadas

El trabajo de la Aduana Nacional cambió de forma brusca. La presidenta de la entidad, Marlene Ardaya, explica que esta instancia se replegó de los operativos contra el contrabando y por eso dejó al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando todos los equipos logísticos, incluidas 53 vagonetas equipadas para esta tarea. “La tarea de la Aduana Nacional ahora es más técnica y coadyuva con el nuevo viceministerio en temas de inteligencia, tomando en cuenta que tiene información que puede permitir operativos más exitosos (...) Nosotros vamos a estar en los distintos puntos, no se olvide que hay que verificar la documentación, si existe falsificación de la misma, la Aduana Nacional va a seguir controlando como está controlando”, destaca Ardaya. Ahora son los militares y policías quienes resguardan la frontera para evitar los delitos transnacionales.// El Deber

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Hay efectivos que entregan las llaves de la frontera al contrabando

Una fila de camiones Volvo F12 espera en Visviri, comunidad chilena. En solo tres minutos pasarán al territorio boliviano. Los choferes aguardan que el sol se oculte para entrar con mercadería ilegal a Charaña, una población paceña en pleno límite tripartito con Chile y Perú.

Los contrabandistas saben que nadie les impedirá el paso porque tienen en sus manos un número pin -que llega a costar hasta 2.000 dólares por camión que algunos efectivos policiales y militares les ‘vendieron’ para pasar los puestos de control, el primero en el viejo oleoducto en plena frontera.

La mercancía llega a Charaña y se descarga en galpones acondicionados. Los camiones que llegaron a la zona tienen la patente chilena y ahora los motorizados bolivianos llevarán la carga hasta la ciudad de El Alto. El Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, enterado de este nivel de corrupción en el seno de la Policía Nacional, ya tomó control en la zona y bloqueó los pasos ilegales en esa área. Marcia Quispaya (nombre ficticio por seguridad) vive en Charaña.

Ella mandó el 6 de junio de esta gestión una denuncia al Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando pidiendo que llegue a la zona para interrumpir el paso de mercancía. La pobladora, en diálogo con este medio, relata que los camiones que llegan desde Chile pasan al lado boliviano desde las 21:00 todos los días. Por noche, dice, logran traspasar cerca de 20 motorizados, hasta las 6:00 del día siguiente.

“Los efectivos policiales están dando la autorización para el ingreso de camiones ilícitos provenientes del lado de Chile con contrabando. Tienen un pin, que es la autorización para el ingreso a la población de Chara- ña. Este pin cuesta desde 1.800 dólares por camión acoplado y por camión alzapata cobran 800 dólares al ingreso a Viacha (La Paz)”, delata Quispaya. EL DEBER accedió a un audio que dura 15 minutos y 17 segundos y en el que tres contrabandistas hablan con un policía de bajo rango.

El efectivo brinda el pin a los delincuentes y explica los lugares por donde deben pasar sus camiones. Los traficantes tienen ciertos reparos por la desconfianza, pero al final de la conversación aceptan el trato. El efectivo reta a los traficantes a llegar al puesto de control y comprobar el número pin. Incluso les pide su localización para mandar una patrulla.

La conversación

Contrabandista: Qué pasa hermano, un decir, si el fin de semana salgo y me agarran los lobos (militares) y yo tengo pin contigo. A mí solito, solo a mí. - Policía: Escúchame, a ver escúchame. Te digo lo siguiente.

Tú me dices mañana martes quiero jugar (pasar el control con pin). En la noche vas a jugar por el tripartito (Charaña), vas a bordear el tripartito y vas a salir a este lado. Sales a las nueve de la noche. Yo voy a mandar a mi patrulla y te das la vuelta. Sales y te llamo dentro de 40 minutos, porque en 40 minutos ya avanzas. Listo y la patrulla va. - Contrabandista: Entonces no tendrían por qué agarrarme por ningún motivo los lobos. - Policía: Pero te estoy diciendo, la patrulla irá hasta Chirucavi (comunidad en Charaña).

Y te digo que si detrás de ti sale un colador y no me dices quién es y no se reporta, los voy a agarrar a los dos. ¿Chapas?, porque acá se avivan los choferes y los loros, ya que al decirle al loro o a los chelos ellos dirán a otros, son unos cabrones, son unos cochinos, y eso pasó los primeros días. Tú los conoces. Es parte del diálogo que mantienen el efectivo y los contrabandistas.

En el audio el uniformado habla también de militares que otorgan el pin. En este caso el código es 4668, la cifra que debe replicar el traficante en los puestos de control para llegar a El Alto sin problemas. El viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Gonzalo Rodríguez, explica que el sector de Charaña es una región difícil de controlar por diversos aspectos, entre ellos las condiciones climatológicas y geográficas.

La autoridad recalca que con la frontera con Chile se logró controlar el ingreso de camiones en el área central, entre Pisiga y Llica, y la zona norte, entre Llica y Charaña. Aún se coordina para tomar el mando del sur. “Hubo una buena cantidad (de contrabando). Mientras nosotros no le pongamos el candado a la frontera, vamos a seguir teniendo la incursión del contrabando”, destaca. La entrega del pin por parte de efectivos policiales y militares está en plena investigación y esa táctica se la hacía antes de que el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando opere en la zona norte de la frontera con Chile.

La presidenta de la Aduana Nacional, Marlene Ardaya, explica que los contrabandistas emplean una jerga y dentro de esos términos está la palabra pin, que es el pago de sobornos a efectivos militares y policiales. Aún así, la autoridad aduanera afirma que es muy difícil confirmar oficialmente esta negociación ilícita debido a que al momento de iniciar la investigación se lo hacía de forma combinada con los efectivos.

“En su tiempo nosotros también escuchábamos (sobre el pin). Se hablaba de policías y funcionarios del Ejército, pero nunca lo pudimos comprobar. Los contrabandistas decían que les dieron el pin y cuando la Aduana hacía los patrullajes lográbamos ‘cazar’ por las denuncias (...) Teníamos denuncias y hacíamos el patrullaje. Cuando deteníamos a los contrabandistas hablaban del pin, que es como un léxico que utilizan. Decían: ‘Yo le di al policía o al militar’”, recalca Ardaya.

El trabajo de Dinafron

La Policía Boliviana no tiene datos al respecto. Se envió solicitudes para consultar sobre el pago de sobornos y no se tuvo respuesta. Lo mismo pasó en el Ministerio de Defensa.

Empero, la Dirección Nacional de Fronteras (Dinafron) realizará una investigación para verificar si existen negociaciones ilegales con contrabandistas. El director de Dinafron, coronel Efraín Urquidi, explica que se necesitan más recursos tecnológicos para combatir los delitos transfronterizos y admite que Charaña es un punto crítico en el contrabando. “Nos faltan instrumentos para hacer nuestro trabajo de mejor manera.

Estamos a la espera de mayor dotación de equipos tecnológicos que también sean actuales para luchar contra delitos transnacionales”, destaca. En el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando también iniciaron la investigación, aunque se recalca que en Charaña ya no existe movimiento de carga ilegal debido a que se bloquearon los pasos ilegales. Ahora, los contrabandistas decidieron partir desde Visviri hacia el lado peruano para luego ingresar a territorio boliviano. Así, se evitan los controles en trancas nacionales. Aún así existen denuncias de cobros e intercambio de pines cerca del municipio de Viacha.

Más relatos

Jacinto Pérez (nombre ficticio por seguridad) vive en Charaña. Tiene temor por hacer pública su denuncia debido a que los contrabandistas, dice, operan con armas de fuego en la zona. Relata que los camiones chilenos llegan hasta su municipio con acoples, lo que significa al menos tres camiones Volvo F12. Por noche -remarca- pueden pasar a Bolivia de 12 a 20 motorizados. El horario de ingreso empieza a las 21:00 y concluye en la madrugada del día siguiente.

“Los que protegen el contrabando son los policías. Les dan (a los contrabandistas) pines para poder pasar las trancas. Hay una sargento que recolecta el dinero de los sobornos. De cada camión chileno con acople cobran 2.000 dólares y a los camiones bolivianos cobran 600 dólares”, relata Pérez.

El poblador tiene los nombres de los contrabandistas y anuncia que hará una denuncia ante el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando. Desde esa instancia se informa de que toda queja se la procesa y se hace de inmediato la investigación. Flora Aguirre (también nombre ficticio) radica en el municipio paceño de Caquiaviri, localidad en medio de Charaña y Viacha.

Ella dice que por las noches los camiones Volvo F12 pasan a rápida velocidad y “todos” saben que es contrabando. “Hay policías y militares que hacían controles, pero ahora no se los ve. Dicen que tienen un pin y por eso no hay controles en esta zona”, remarca Aguirre. La ciudad de El Alto es la primera meta del contrabando. Los traficantes llegan a esa urbe y de ahí planifican las conexiones para continuar lo ilícito. Los siguientes destinos son Cochabamba y Santa Cruz.// El Deber

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