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Ante la magnitud de los daños registrados en la región amazónica boliviana por las torrenciales lluvias que dejan hasta el momento cerca de 60 mil familias damnificadas en el país, más de 50 personas muertas, además de la pérdida de más de 40.000 reses, según datos del Gobierno, aunque los ganaderos hablan de 120.000, el Defensor del Pueblo y la Iglesia Católica piden declarar a Beni, que es el departamento más afectado, como zona de desastre natural.

El Gobierno rechazó nuevamente la posibilidad de declarar a Beni y otras regiones como zona de desastre. El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, reiteró que esta declaratoria se aplica cuando el Estado es superado por las emergencias, en este caso el Estado boliviano las está atendiendo, justificó.

Un informe del Defensoría del Pueblo concluye que la situación es de “extrema gravedad” y que no puede ni “minimizarse ni relativizarse”, ya que una gran parte de los habitantes de las zonas afectadas se encuentran en estado de “vulnerabilidad y afectación de varios de sus derechos”.

Según la Iglesia Católica en Santa Cruz, el Gobierno debería acceder a la declaratoria de zona de desastre y que no se debería esperar más, “hay un clamor que surge de todos los lados, sobre todo de los más pobres, de los más necesitados”. Mientras que los afectados piden que las autoridades deberían deponer su actitud política frente a esta tragedia.

Inundaciones en BoliviaFobomade: Brasil suspendió 11 de 24 turbinas de San Antonio

El ONS (Operador Nacional del Sistema Eléctrico) de Brasil mandó suspender el funcionamiento de 11 de las 24 turbinas de San Antonio, el pasado 21 de febrero, para evitar una tragedia eminente, según el portal en internet del Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade), basado en información de la Gazeta de Rondônia.

Desde hace más de 7 años, instituciones como Fobomade, la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) y otras vienen advirtiendo del peligro inminente de inundaciones en la zona de Guayaramerín y Cachuela Esperanza en el Beni (Bolivia), debido al funcionamiento de estas hidroeléctricas.

De acuerdo con el periodista (Danny Bueno) de la Gazeta de Rondônia (explica Fobomade), las fuentes administrativas relacionadas a las dos obras de las plantas de San Antonio y Jirau en el río Madera no se quisieron exponer públicamente, “mas, están muy aprensivas con la inminente posibilidad de que ocurra un desastre de proporciones irreparables en la capital Rondônia”, dijo.

El ONS, órgano responsable que regula las actividades de las fuentes generadoras de energía en todo el territorio nacional, ordenó la inmediata suspensión del funcionamiento de 11 turbinas de la Represa de San Antonio, delante del serio riesgo de ocurrir una ruptura de las represas debido del desborde del río en los últimos días.

Con la interrupción de las turbinas, el flujo de agua puede desbordar sin comprometer para la estructura de la represa. Segundo, aún el periodista, “el mayor riesgo de ruptura de la represa está ocurriendo en la Planta de Jirau, que ya tiene una rajadura de proporciones preocupantes”.

Porto Velho está enfrentando la mayor inundación de su historia en razón del elevado índice pluviométrico, aliado a las aberturas de las compuertas de la Planta Hidroeléctrica de San Antonio. Los impactos ambientales que podrían ser provocados por el complejo del Madera - Plantas Hidroeléctricas de San Antonio y Jirau eran alertados por el Ministerio Publico del Estado de Rondônia, incluso antes del inicio de la construcción del emprendimiento en 2007, señala Fobomade, tomando como fuente la Asesoría Ministerio Público de Rondônia.

“El Ministerio Público de Rondônia, en materia enviada el martes 17 confirma lo que todos ya sabían, que la responsabilidad de las inundaciones que ocurren en Porto Velho, Guajará-Mirim y otros distritos es de las Plantas Hidroeléctricas de San Antonio y Jirau. El órgano encaminó, junto con la materia, una retrospectiva de 14 páginas, mostrando decenas de acciones que cuestionaban los licenciamientos que venían siendo dados por el Ibama y los órganos ambientales”, agrega Fobomade.

Lidema advierte inundaciones extremas por represas de Brasil

Varias organizaciones, entre ellas la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema), alertaron desde el año 2007 sobre los riesgos de la fuerte alteración hidrológica de la cuenca del río Madera, a partir de la construcción de las megarepresas Jirau y San Antonio en Brasil.

San Antonio se encuentra a unos 180 kilómetros de la frontera con Bolivia (muy cerca de la ciudad brasileña de Porto Velho) y Jirau, a escasos 85 kilómetros del territorio boliviano.

El pasado 18 de febrero, durante una inspección a las obras de auxilio a las víctimas de inundaciones en Trinidad, el presidente Evo Morales dijo que pedirá informes al respecto de este tema, para confirmar o desestimar la influencia de estas represas en las inundaciones en esta región.

“Las Fuerzas Armadas me informaron, un poco preocupadas, que algo raro está pasando en Cachuela Esperanza, he pedido que se haga una investigación, un estudio correspondiente, si estas represas de la zona de Brasil están afectando, por ahora no tengo cómo informar la verdad que está pasando, pero después que haya un estudio, una investigación, oportunamente informaremos”, dijo el Jefe de Estado en conferencia de prensa.

En los últimos años, mediante un seguimiento detallado del desarrollo de esos megaproyectos, se conoció la competencia entre los consorcios empresariales de Jirau y San Antonio para ir aumentando la potencia de generación de energía de ambos.

Según Lidema, el año 2010, Jirau obtuvo el permiso de la Agencia de Energía de Brasil para aumentar seis turbinas más, a las 44 del diseño original y, a fines de 2012, la autorización para subir la altura del reservorio (y del dique), por encima de los 74,8 metros originalmente establecidos, con lo que su embalse aumentaría de 350 km² a 430 km² y su potencia de energía de 3.300 a 3750 MW. Por su parte, el año 2013, San Antonio fue autorizado para aumentar turbinas y elevar el dique, así como la altura de su reservorio, por lo que el área de inundación aumentó de 350 km2, a 421 Km2, y su potencia de 3.150 a 3.570 MW.

“Los posibles resultados de esta competencia, que no tomó en cuenta sus impactos sobre la hidrología del río, los ecosistemas y la vida de la gente de la región, fueron advertidos a mediados de 2013, cuando se señaló que una mayor manipulación de la hidrología del río Madera podía llegar a ocasionar procesos de mayor retención de aguas e inundaciones anómalas, especialmente en años excepcionalmente húmedos, producto de la alternancia de los fenómenos Niño-Niña (ENSO), como en 2007 y 2002, señaló ayer Lidema, mediante una nota de prensa.

Desde esos años, la amazonía boliviana no volvió a sufrir impactos de semejante magnitud y, a mediados de 2013, desde Lidema se advirtió sobre el riesgo de que podían ocurrir eventos climáticos de pluviosidad extrema en toda la región, con alta probabilidad de estar asociados al cambio climático, incluso bajo ausencia de los fenómenos El Niño y La Niña (ENSO), que es lo que desafortunadamente ha sucedido, bajo figura de ENSO neutral se han producido las precipitaciones e inundaciones más desastrosas, posiblemente, de los últimos cien años.

Todo parecería señalar que el cambio climático habría influido sobre un comportamiento anómalo de la ITCZ (Zona de Convergencia Intertropical), los centros de baja presión en la línea ecuatorial y el comportamiento de los vientos alisios, que transportan la lluvia a la amazonía. La realidad es que tenemos un desastre de magnitudes apocalípticas, que está afectando, tanto a la amazonía de Bolivia, como de Brasil, con el riesgo de que no sea un hecho aislado y pueda repetirse periódicamente bajo diversas modalidades.

Un elemento adicional que aumenta el nivel de riesgo en los eventos extremos de esta naturaleza es, desde luego, la alta tasa de deforestación en Bolivia y Brasil, que a la vez de ampliar las emisiones de gases de efecto invernadero que aportan al calentamiento global, incide en un mayor escurrimiento de las aguas.

El problema no se debe a que las aguas del represamiento de Jirau suban hasta Cachuela Esperanza o Trinidad, sino que el agua no baje como debería hacerlo, porque la represa retarda su drenaje, al haber provocado la alteración de la dinámica hidrológica del río Madera que ahora no permita que las grandes inundaciones provocadas por lluvias agigantadas puedan drenar adecuadamente sus aguas. En otras palabras, el Madera es un río embozado o “entupido” como se dice en portugués.

Esta situación empeoraría aún más en caso de que Bolivia decida construir las megarepresas de Cachuela Esperanza y la binacional Ribeirão, por lo que el Estado boliviano, bajo el principio precautorio, debería hacer un replanteamiento de sus políticas energéticas. Además, Bolivia debería exigir una auditoría ambiental internacional, para la evaluación del impacto actual y de los riesgos y consecuencias futuras de la alteración de la hidrología del río Madera, por las megarepresas de Brasil. Consecuentemente, también se debería comenzar a analizar la posibilidad de exigir una indemnización por los enormes daños y pérdidas económicas ocasionadas.

UMSA advirtió de la vulnerabilidad en 2009

El estudio denominado “Hidraúlica y Morfología del Río Madera”, coordinado por el ingeniero hidráulico Jorge Molina, realizado en el período 2008-2009, advirtió que la probabilidad de que el funcionamiento de las hidroeléctricas brasileñas de Jirau y San Antonio tenga impactos negativos en la frontera sobre territorio boliviano es alta, lo que ocasionaría inundaciones en el tramo binacional del río Madera, además de impactos ambientales y sociales.

De acuerdo al trabajo del Instituto de Hidraúlica e Hidrología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), desde Brasil ya se preveía el aumento de los niveles en territorio brasileño y la consiguiente inundación como consecuencia del funcionamiento de las represas, pero se negaba la posibilidad de que aquello también sucedería en el Bolivia.

Sin embargo, Molina sostuvo el año 2012 al Periódico Digital del Programa de Investigación Estratégica de Bolivia (PIEB) que “el río natural va a ocasionar inundación en un tramo aguas arriba de donde están las represas. Brasil afirmaba que la elevación del nivel del agua, por tanto la inundación, sólo iba a suceder en territorio brasileño, lo que nosotros demostramos con el estudio es que ese efecto de elevar (el caudal) se iba también a producir en Bolivia, en el tramo binacional del río Madera”.

El río Madera es el principal afluente del río Amazonas tanto por caudal como por longitud. En su confluencia con el Amazonas, el río Madera es uno de los cinco ríos más caudalosos del mundo, drenando un área de 1.420.000 kilómetros cuadrados. Es además la fuente principal de sedimentos en suspensión y sólidos disueltos de la Cuenca Amazónica.

Molina señala en su estudio que la represa de Jirau fue inaugurada por la propia presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y que se preveía el inmediato funcionamiento de San Antonio, pero que desde Bolivia no se cuenta con ningún sistema de monitoreo que permita medir y evaluar los impactos de las hidroeléctricas a medida que pase el tiempo.

“No tenemos ningún sistema de monitoreo instalado, pero el Gobierno (nacional) tampoco tomó ninguna decisión de instalar, sólo tenemos avanzado un diseño preliminar de un sistema de monitoreo realizado por privados”, afirmó el experto quien advierte que al Estado boliviano sólo le quedará solicitar la indemnización por los impactos que se darán.// El Diario (NET)

Gobierno rechaza pedido de Iglesia y Defensor para declarar “desastre”

El Gobierno nuevamente rechazó la posibilidad de declarar al Beni y otras regiones como zona de desastre a pesar que ayer la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica se sumaron a los pedidos de autoridades benianas.

Hasta el momento, cerca de 60 mil familias han sido afectadas por las lluvias en varias regiones del país más de 50 personas perdieron la vida además según datos del Gobierno las cabezas de ganado superan las 40 mil aunque los ganaderos hablan de más 120 mil, en tanto las hectáreas dañadas según el Gobierno son 39 mil.

"Se declara zona de desastre cuando el Estado es superado por las emergencias, en este caso el Estado boliviano está atendiendo las emergencias", afirmó el ministro de Defensa Rubén Saavedra.

Por otro lado, la autoridad de Gobierno, afirmó que las autoridades municipales y departamentales que no ejecuten sus recursos en el marco del Decreto Supremo 1879 de declaratoria de emergencia serán pasibles a procesos penales porque incurrirían en el delito de omisión.

Saavedra acusó a Villena de hacer política con los desastres naturales y con las familias damnificadas por las lluvias y las riadas, al asegurar que el Gobierno movilizó hasta la fecha más de 900 toneladas de ayuda humanitaria.

“De un tiempo a esta parte, lo único que hace el Defensor del Pueblo es emitir opiniones políticas y no nos extrañaría que la opinión tenga ese tinte”, dijo a los periodistas.

El defensor del Pueblo, Rolando Villena pidió a las autoridades del Gobierno central, declarar zona de desastre departamental a Beni, Pando y La Paz ante la gravedad de la situación que enfrentan miles de familias en estas regiones.

Del mismo modo, la Iglesia Católica en Santa Cruz pidió ayer, al Gobierno declarar como "zona de desastre" esa región.

Río Sajta aísla a 370 familias de nueve comunidades del trópico

El río Sajta se desbordó y aisló a 370 familias de nueve comunidades, en el municipio de Puerto Villarroel.

Las lluvias continúan afectando al trópico cochabambino.

La responsable de la Secretaría de los Derechos de la Madre Tierra de la Gobernación, Cintya Vargas, informó que las crecidas de los ríos, principalmente el Sajta, anegaron las comunidades y las dejó incomunicadas.

“El apoyo que requieren es, principalmente, de alimentos, en ese sentido coordinamos para ingresar con ayuda en helicópteros”, explicó la autoridad haciendo referencia a que las rutas camineras que conectan a estas zonas están cerradas.

Sin embargo, la evacuación de las familias no es necesaria.

“Pero si se da una condición en la que se requiera sacar a los afectados se va a tomar esa decisión en el momento”, aclaró la autoridad.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) declaró alerta naranja en la zona para estos días.

Al respecto, Vargas manifestó que existe coordinación con los municipios para activar mecanismos preventivos ante posibles desbordes.

“No nos han reportado una situación crítica, hasta el momento”, acotó haciendo referencia a que las lluvias no han tenido la misma intensidad que antes.

El centro de operaciones para la atención a los afectados es la Mancomunidad del Trópico.

En principio, la idea era el traslado de ayuda vía aérea, pero tras el contacto con los dirigentes el apoyo se envío desde ayer y continuará hoy, vía terrestre. Serán los pobladores los que recojan y lleven los alimentos.

Entretanto, los datos departamentales dan cuenta de una cifra acumulada de 25.900 familias afectadas y 29.500 hectáreas de cultivos dañados, en diferentes regiones.

Según la autoridad de la Secretaría, hay zonas en las que ya se recuperan áreas agrícolas y familias retornan a sus viviendas.

LA ANGOSTURA Por otro lado, vuelven a cerrar las compuertas en La Angostura, que desfogó volúmenes que corresponden a más de la mitad de la capacidad de la represa.

El gerente de la Asociación de Usuarios del Sistema Nacional de Riegos (AUSNR) Número 1, Manuel Rocha, informó que ayer cerraron nuevamente las compuertas, que fueron abiertas después de 13 años, debido a que la acumulación de aguas amenazaba con un rebalse.

La presa tiene 7.30 metros de altura de agua almacenada, que representa 72 millones de metros cúbicos.

Su capacidad de almacenamiento es de 76 millones de metros cúbicos y desfogaron alrededor de 45 millones.

Este líquido sirve para regar los cultivos del Valle Bajo, Quillacollo, Tiquipaya, Colcapirhua y también a Cochabamba. Cuando abrieron las compuertas el río Tamborada y el Pampa Mayu amenazaban con desbordar en la zona de Pico de Loro, en Colcapirhua.// Opinión (BO)


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