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“Octubre Negro” o “La Guerra del Gas”. Ambos nombres han servido para referirse a la convulsión social de octubre de 2003, que cambió el rumbo en la historia de Bolivia.

Precedida de la “Guerra del Agua” en febrero y abril de 2000 en Cochabamba, y el “Febrero Negro” (también conocido como “El Impuestazo”) en 2003, “Octubre Negro” marca un hito, no sólo porque implicó la renuncia de un presidente (Gonzalo Sánchez de Lozada), sino que también fue un grito de la sociedad boliviana que fijaba una posición respecto a la administración de los recursos naturales, reclamaba nuevas reglas de juego en una nueva Constitución y expresaba su repudio hacia un sistema político neoliberal, de la democracia pactada, que eclipsaba en Bolivia.

Y aunque el conflicto se esparció por todo el país, la ciudad protagonista fue El Alto, donde se registró la mayoría de los 66 muertos que dejó la convulsión, aunque también habría que reconocer el papel jugado por otras poblaciones como Warisata y Sorata.

El polvorín fue la decisión de Sánchez de Lozada de exportar el gas natural boliviano a Estados Unidos y México a través de puertos chilenos. Además de activar el espíritu antichilenista, los detractores observaban que el precio fijado era casi un regalo: menos de un dólar el millar de BTU y ganancias de mil millones de dólares, de las cuales el Estado boliviano sólo recibía del 18 por ciento, es decir, 180 millones de dólares por año.

Historia de BoliviaDe allí floreció la demanda no sólo de una nueva Ley de Hidrocarburos, sino también de una Asamblea Constituyente, un nuevo pacto social, en el que quedara claro la potestad de la nación sobre sus recursos naturales, además de incluir otras demandas.

A mediados de septiembre, los sectores campesinos iniciaron la protesta con bloqueo de carreteras, pero el Gobierno respondió con el Plan República en el que los militares salieron a las calles y aplicaron su primera represión en Warisata con el saldo de cinco muertos.

Tras esto, la COB y Evo Morales con sus cocaleros se sumaron a las protestas, pero añadiendo un nuevo pedido: la renuncia de Goni. Después vendría el turno de Sorata, y, al final El Alto, cuyos pobladores habían cercado la ciudad de La Paz impidiendo el ingreso de alimentos y productos de primera necesidad, además de impedir viajes.

El 11 de octubre, un convoy escoltado por militares trató de romper el cerco para introducir dos cisternas de gas licuado a La Paz. Los enfrentamientos armados ocasionan la muerte de más de 60 personas

Desde este momento, la premisa es la renuncia de Sánchez de Lozada, y tras la negativa de apoyo del vicepresidente Carlos Mesa y la renuncia de otros dos ministros de Estado, el Presidente va cediendo: desiste de exportar gas por Chile, anuncia una nueva ley de hidrocarburos, acepta incluir la figura de la Asamblea Constituyente, pero ya es tarde. El 17 de octubre renuncia y huye a Estados Unidos. En Bolivia, se levantan las huelgas, hay fiesta y Mesa es ungido presidente.

DEMANDAS

Octubre Negro tenía algunas demandas explícitas, como la oposición a la exportación de gas por chile, una nueva ley de hidrocarburos y la renuncia de goni, pero también traía consigo demandas subyacentes como la censura al viejo sistema político.// Los Tiempos (COM)

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