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Un estudio a cargo del volcanólogo Matt Pritchard de de la Universidad de Cornell de Estados Unidos identificó once zonas volcánicas en la frontera entre Chile y Bolivia, con temperaturas que oscilan entre cuatro a más de 100 grados Kelvin (k), de las cuales ocho presentan actividad sísmica, y dos ofrecen tres tipos de actividad volcánica como: temblores, puntos calientes (en los volcanes) y deformaciones por efecto de la inflación.

En su estudio “Bolivian volcanic activity monitored by seismology and satellites from ANDIVOLC and other projects”, que traducido al español significa “Actividad volcánica boliviana controlada por la sismología y los satlétiles de ANDIVOLC y otros proyectos”, que fue apoyada en su primera fase por el Observatorio San Calixto (OSC).

El proyecto ANDIVOLC fue financiado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus siglas en inglés), para la realización de estudios en los andes centrales a fin de determinar qué volcanes se encuentran activos, para lo cual se emplean tres criterios: termal, deformación y sismicidad. En su primera fase del trabajo contó con el apoyo del Observatorio San Calixto (OSC).

ANDIVOLC desarrolló estudios en los volcanes Parinacota (2011-2012); Guallatiri (2011-2012); Isluga (2011-2012), Irruputuncu (2010-2011); Olca (2010-2011); Ollagüe (2010-2011); Sol de Mañana (2010-2011); y, Uturuncu (2009-2010). En los ocho volcanes se pudo evidenciar actividad sísmica.

Medio ambiente en BoliviaSegún el volcanólogo e investigador, el trabajo pudo establecer nuevas áreas de deformación volcánica en el área fronteriza entre Bolivia-Chile y el noroeste de Argentina, donde “teníamos cuatro (áreas deformadas), pero encontramos otras adicionales, los volcanes activos cambian su patrón de deformación, algunos comenzaron a deformarse a partir de los años 2000”.

La deformación dijo que responde al proceso de inflación debido del volcán que responde al calentamiento de la lava, que en el caso del volcán Uturuncu avanza a razón de 2 a 3 centímetros cada año.

El proceso consistió en utilizar el sistema InSAR, que consta de un radar de apertura sintética interferométrico, que sirvió para sacar fotografías satelitales por la noche, además de la medición de la temperatura de la tierra utilizando la técnica infraroja, debido al cambio de temperatura por las noches.

“Hay algunas estaciones instaladas; en las imágenes se muestra de color azul la cima de los volcanes, lo que muestra que esa zona se encuentra fría, pero también se ve un puntito rojo al centro lo que significa que es una zona caliente, debajo del techo hay gases fumarólicos que vienen desde adentro que es lo que corresponde al punto caliente”, dice.

Al referirse a los puntos rojos, Pritchard dijo que se pudo evidenciar que existen 11 puntos localizados en la frontera entre Chile y Bolivia, de los cuales la mayoría corresponden a fumarolas, lo que no sería una sorpresa debido a la presencia de material incandescente. “Hay 11 zonas volcánicas con temperaturas de pixeles integrada de 4 a más de 100 grados Kelvin (k) por encima del fondo en al menos dos imágenes”, señaló al Periódico Digital PIEB.

El grado K es la unidad de temperatura de la escala creada en 1948, estableciendo el punto en el cero absoluto y conservando la misma dimensión.

Las puntas calientes detectadas por satélites (ASTER), son posibles de monitorear a distancia. Mientras que con el uso de sismómetros se pudo evidenciar la ocurrencia de pequeños terremotos en la zona, además de enjambres sísmicos ocurridos el año 2010 después del terremoto de Chile. Por ejemplo, el volcán Uturuncu presentó varios enjambres a pesar de encontrarse a una distancia de 1.600 kilómetros del epicentro del terremoto chileno.

“El enjambre (del terremoto de Chile) duró dos días y consistió en aproximadamente 200 temblores en total, que fueron provocados con la llegada de las ondas superficiales, los enjambres también se expandieron a Ollag, Putana, Guallatiri y Puchuldiza”, dijo.

Ocurrencia de erupciones
El volcán Uturuncu con más de 6.008 metros de altura, es el más grande en dimensiones dijo el investigador, pero sus niveles de erupciones fueron muy pequeñas, pues se estima que el más importante se dio hace aproximadamente 200 mil años, mientras que los volcanes de Ollawe o Putana tuvieron erupciones muy pequeñas en el siglo XX, por lo que no son discutidas ni recordadas entre la gente que vive cerca de estas montañas.

En los últimos 10 millones de años, hubo 15 súper erupciones. “Existe una extraña estructura de terremotos que creemos están relacionados con las minas de cobre. En la noche se vio una relación entre los volcanes que no tienen erupciones, pero si tienen pequeños terremotos, enjambres uno o dos por día”, explicó.

Citó que por ejemplo el año 2008, en el sur de Chile se dio una importante erupción del volcán Chaitén, y sus cenizas llegaron incluso hasta Australia, y afectaron al tráfico aéreo, mientras que en Perú se dieron como seis erupciones importantes en los últimos 400 años, el más reciente en 1993, el de Huaynaputina.

La frontera de Bolivia, Chile y Argentina, es el sitio del “flare up”, donde se encontró ignimbrita reciente (roca ígnea) que se genera a causa de colapsos de las columnas eruptivas.

Matt Pritchard fue invitado a participar del Workshop Centenario del OSC por los cien años de su creación que fue desarrollado en la Escuela Militar de Ingeniería (EMI). También asistieron Bruno Hernández de Francia; Orlando Macedo de Perú; Sebastián Riquelme de Chile; Cristobal Griman de Venezuela, José Luis Tellería de Bolivia; Martyn Unsworth de USA; Marco Antonio Rodríguez del Banco Mundial (BM), entre otros expertos.// PIEB


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