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Un día como hoy, hace 30 años, se cerró una etapa oscura de la historia boliviana, protagonizada por gobiernos de facto que sembraron luto y dolor en miles de familias. El 10 de octubre de 1982 la sociedad civil organizada recuperó la democracia, que en 30 años de vigencia consolidó avances en materia de derechos políticos, aunque dejó tareas pendientes en materia social y económica, coincidieron analistas y congresistas.

Es el periodo más prolongado de institucionalidad en la historia del país. El padre Luis Espinal y el parlamentario Marcelo Quiroga Santa Cruz fueron dos de cientos de víctimas fatales que impulsaron el retorno de la democracia al país, encarando a las dictaduras militares. 

Los analistas y congresistas consultados por La Razón Digital identificaron al menos unas 11 tareas pendientes: independencia institucional, unidad nacional, perfeccionamiento de la inclusión social, perfeccionamiento de las autonomías, tolerancia, participación social, lucha contra la corrupción, generación de empleos, involucramiento de la ciudadanía en las políticas de Estado, mayor producción y transparencia.

“En mi opinión, las tareas pendientes son principalmente mejorar el nivel de institucionalización. Creo que la nueva institucionalidad a raíz del Estado Plurinacional todavía no está teniendo los éxitos necesarios; es más, creo que se entró a un proceso de desvalorización”, opinó el analista político Marcelo Silva.

Democracia en BoliviaEl politólogo cruceño Luis Andia consideró que hace falta “construir un país de unidad nacional”. “Hemos avanzado en términos de reconocimiento de las minorías o de grupos sociales que antes eran ignorados (…) pero lo que nos está faltando es la capacidad de construir un proyecto de unidad para avanzar como Bolivia”, argumentó.

En octubre de 1982 Bolivia recuperó la vida política institucional. Esa fecha, el general Guido Vildoso entregó a  Hernán Siles Suazo la presidencia del Estado. Suazo había ganado  las elecciones generales de 1980, pero un golpe de Estado organizado por el exgeneral de Ejército, Luis García Mesa, truncó su posesión.

Así dio comienzo a un largo período democrático que en 30 años experimentó subidas y bajadas, con hechos que marcaron la historia del país, como la relocalización de los trabajadores mineros en 1985, la nacionalización de las empresas nacionales entre 1993 y 1997, la ‘guerra del agua’, ‘febrero negro’ y la ‘guerra del gas’ en 2003, hechos que reconfiguraron un nuevo escenario político en el país.

“Falta mucho por trabajar, sobre todo en la independencia de poderes”, insistió el exdefensor del Pueblo, Waldo Albarracín. Esgrimió que actualmente el Órgano Judicial y el Ministerio Público actúan en función de lo que diga ‘el gobernante’. “Hay casos de corrupción aún no solucionados, hay violación a derechos humanos, continúan las asimetrías sociales y la intolerancia sigue vigente”.

Para el politólogo Carlos Hugo Molina, lo que Bolivia necesita para afianzar la democracia en los próximos decenios es enfocar el trabajo en dos áreas: eficacia a la hora de administrar sus recursos económicos y transparencia institucional.

“La gente necesita desarrollar sus capacidades. Necesitamos gestión, economía, competitividad, inversiones, procesos de desarrollo territorial”, argumentó.

Desde la óptica de la oposición política, el Gobierno debería olvidar sus ‘rencores’ y reconocer que existen minorías. “El sistema democrático es de pesos y contrapesos y si solo existen los pesos sin contrapesos no hay democracia; pero lo interesante es que el MAS está perdiendo sus dos tercios, eso nos permitirá hacer de contrapeso. Ojalá que de aquí en adelante el MAS se convierta en un partido político que respete a las minorías”, dijo el exjefe de Bancada de Convergencia Nacional (CN) en Diputados, Osney Martínez.

El analista Idón Chivi, en un artículo denominado ‘Democracia en Bolivia: Entre memoria política e historia constitucional’, resalta que para Bolivia el 10 de octubre no sólo representa la consolidación de las elecciones de 1980, sino el cierre definitivo de un largo periodo de oscuridad militarista, autoritarismo, corrupción y narcotráfico.

“La democracia en Bolivia ya no es una pesadilla neoliberal, sino la realidad de un sueño llamado gobierno del pueblo, desde el pueblo, con el pueblo. La democracia en Bolivia es de los invisibles e invisibilizados; despreciados y depreciados entran en la historia y en la revolucionan, a mano y sin permiso. La democracia en Bolivia ha decidido descolonizarse, hacerse indígena y popular”, manifiesta.

Para Silva, es importante trabajar en fortalecer los procesos de pluralismo y tolerancia política, “Debemos aprender, tanto Gobierno como oposición, a ser tolerantes con las diversidades políticas (…) Los bolivianos somos pocos tolerantes y poco receptivos al pluralismo”, alertó.

A Siles le sucedieron ocho presidentes, producto de siete procesos electorales: Víctor Paz Estenssoro (1985-1989), Jaime Paz Zamora (1989-1993), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), Hugo Banzer Suárez (1997-2001), Jorge Quiroga Ramírez, por sucesión constitucional (2001-2002), nuevamente Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003), Carlos Mesa (2003-2005), Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006), los dos últimos también por sucesión constitucional, y Evo Morales (2006-2009), cuyo segundo mandato está en curso desde enero del 2010.

El 6 de agosto Morales anunció en Oruro que al menos permanecerá en el Gobierno hasta el 2025 y se puso como una meta erradicar la extrema pobreza en Bolivia. Morales fue elegido con el 54% de los votos para su primer mandato (2006-2009, recortado por acuerdo para poner en vigencia la nueva Constitución) y reelegido con el 64% para la gestión 2010-2015.

Según el politólogo Ludwing Valverde, la democracia en Bolivia experimentó avances importantes, como la aplicación de sistemas democráticos como la Participación Popular, la democracia participativa y la democracia comunitaria.

“La democracia boliviana está en construcción permanente. Es una democracia que ha ido evolucionando, se ha ido ampliando y consolidando. Empero no es una democracia que ha llegado a su último nivel porque aún se debe esperar los resultados de la democracia comunitaria. Pero no cabe la menor duda que existen retos como la aplicación de la Ley Marco de Autonomías. Otro de los retos es que los ciudadanos intervengan en los asuntos del Estado”, señaló Valverde.

Según Molina, la autonomía es un instrumento de gestión para mejorar el desarrollo de los departamentos a través de sus propias visiones. “Bolivia tiene una capacidad de enorme en cuanto al turismo y no la utilizamos de manera adecuada o correcta. Los 327 gobiernos municipales tienen entre sus planes de desarrollo ejecución en materia de turismo, pero implica más que todo orientación de recursos, políticas públicas e inversiones”.

Entre tanto, asambleístas del Movimiento Al Socialismo (MAS), como Roberto Rojas y Eleuterio Guzmán, coincidieron en que aún falta profundizar el proceso de cambio iniciado en 2006. Guzmán resaltó que a diferencia de los otros gobiernos de turno desde el retorno de la democracia, el actual régimen de Morales no impone sino consulta para la aplicación de políticas.

“En estos años hemos generado espacios democráticos, como la elección por el voto de autoridades judiciales. Antes se repartían los cargos. Hemos implementado leyes regionales, departamentales y nacionales. Antes, cuando se erradicaba coca había muertos ahora no, todo es consensuado. Lo que nos falta es la socialización de las leyes, estamos informando pero todavía falta”, declaró Guzmán.

Si bien la elección de Morales como presidente en diciembre de 2005 significó una ruptura con el proceso neoliberal que dominó la económica boliviana desde 1982 hasta 2005, para el diputado del Movimiento Sin Miedo (MSM), Fabián Yaksic, aún no se logró consolidar una participación ciudadana fuerte en lo que respecta a las políticas de Estado.

“Por eso nosotros hemos presentado dos proyectos de ley: Uno para la puesta en marcha de instituciones de la democracia como los referéndums, cabildos, asambleas; lamentablemente estos institutos no han sido aplicado. El otro es para reconocer el voto blanco porque el ciudadano puede también cuestionar el sistema democrático”, afirmó.

Los gobiernos democráticos de las últimas tres décadas

Hernán Siles Zuazo (1982-1985)

Hernán Siles Suazo llegó al gobierno el 10 de octubre de 1982 apoyado en la Unidad Democrática y Popular (UDP), alianza que había formado a finales de la década del 70 entre su Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR- I) y el Partido Comunista de Bolivia (PCB).

Cuando asumió la Presidencia la frágil democracia boliviana se encontraba frente a una muy difícil situación económica y política. Económicamente, Bolivia estaba quebrada frente a la crisis de la deuda externa, común a toda América Latina, derivada de una década en la que las dictaduras latinoamericanas endeudaron fraudulentamente a los países con crédito barato, hecho además que desencadenó un proceso hiperinflacionario que destruyó el poder adquisitivo de los asalariados y llevó al país a la anarquía. Políticamente, Bolivia se hallaba rodeada de dictaduras que planeaban el retorno de los militares al poder.

Siles no tuvo respuestas económicas y finalmente debió renunciar y llamar a nuevas elecciones el 6 de agosto de 1985. Hay que señalar en favor de su gobierno, que logró preservar la democracia, constituyendo a Bolivia en mascarón de proa de la recuperación democrática del Cono Sur, seguida de Argentina (1983), Uruguay (1985), Brasil (1985), Paraguay (1989) y Chile (1990). Otro acto de gobierno de gran importancia histórica fue la extradición del alemán Klaus Barbie.

Víctor Paz Estenssoro (1985-1989)

El Congreso volvió a reclamar a Víctor Paz Estenssoro como presidente. Su nuevo gobierno intentó cortar la producción de coca y la venta de cocaína con la colaboración de las tropas estadounidenses, pero esta medida, además de ser impopular, sólo obtuvo un éxito parcial. El principal logro de Paz Estenssoro fue una nueva política económica que frenó una hiperinflación del orden del 27.000% entre enero y agosto de 1985, y que fue exportada a otros países de América.

Jaime Paz Zamora (1989-1993)

En las elecciones de mayo de 1989, Jaime Paz Zamora, que había sido el tercer candidato más votado, asumió en agosto la presidencia del país después de recibir el apoyo de Acción Democrática Nacionalista (ADN), partido político de centro-centro derecha encabezado por el exdictador Hugo Bánzer Suárez, a quien el MIR combatió en sus inicios.

Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997)

Gonzalo Sánchez de Lozada fue presidente entre 1993-1997 y 2002-2003. En su segundo mandato renunció para dejar el mando en su Vicepresidente, Carlos Mesa.Las elecciones celebradas en junio de 1993 dieron la victoria al empresario minero Gonzalo Sánchez de Lozada, quien asumió la presidencia, en tanto que el dirigente aymara Víctor Hugo Cardenas accedía a la vicepresidencia. Asimismo, las elecciones para el Congreso, el MNR obtuvo la mayoría, reemplazando a la coalición de centro-izquierda hasta ese momento en el poder. Sánchez de Lozada, que había sido ministro de Plameamiento y coordinación antes de su elección como Presidente, introdujo algunas de las medidas más severas de reforma económica puestas en practica por los países fuertemente endeudados: amplia privatización de empresas estatales, reducción de los gastos en servicio sociales y en los programas de educación y cierre de muchas de las minas. El estricto control de los gastos estatales ayudó a reducir la inflación a un 6,5% en 1995, pero los costos sociales fueron muy altos. Su programa de gobierno, denominado "Plan de Todos", consistió en la capitalización, la participación popular, la reforma educativa y la descentralización administrativa.

Durante su gobierno también se produjo el auge del partido CONDEPA, especialmente en la ciudad de El Alto, liderado por Carlos Palenque. Su férrea oposición al gobierno provocó la clausura de su radioemisora, aumentando la popularidad de Palenque y obligando a Sánchez a revertir la medida.

Hugo Banzer Suárez (1997-2001)

En las elecciones presidenciales de junio de 1997 resultó vencedor el expresidente como mdictador, Hugo Banzer, el cual, sin contar con la mayoría absoluta, recibió inicialmente el apoyo del también ex presidente Jaime Paz Zamora y su partido, el MIR, quien de esta manera le devolvía el favor por respaldar con sus diputados del ADN la gobernabilidad del país durante su mandato. En junio de 1999, Banzer hubo de cambiar a la mitad de los miembros de su gobierno, tras un grave escándalo que salió a la luz cuando ese mismo mes se produjo la inesperada renuncia del ministro del Interior, Guido Nayar, quien criticó la corrupción e ineficiencia gubernamentales. El presidente decretó el 8 de abril de 2000 estado de sitio con el objeto de detener la oleada de protestas que tenía lugar en Cochabamba, pero no pudo contener con esa medida un violento estallido social causado por la pobreza extrema del campesinado indígena hasta que firmó seis días después con los respresentantes sindicales de estos una serie de acuerdos.

El día 20 de abril de 2000, cuatro días antes de que los miembros de su gobierno presentaran en pleno la dimisión, Banzer suspendió el estado de sitio. Aquejado de cáncer de pulmón, Banzer renuncio el 6 de agosto de 2001 a la presidencia y fue sustituido por su vicepresidente, Jorge Quiroga.

Jorge Quiroga Ramírez (2001-2002)

Este se mantuvo en el gobierno hasta el 6 de agosto de 2002, completando el quinquienio para el cual había sido elegido Banzer.

Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003)

El sucesor de Jorge Quiroga fue Gonzalo Sánchez de Lozada cuya candidatura por el MNR fue la más votada en las elecciones presidenciales celebradas el 30 de junio de ese mismo año. Al recibir solo el 22,5% de los sufragios (por el 20,94% de Evo Morales, líder indígena del Movimiento al Socialismo, MAS; del 20.91% de Manfred Reyes Villa, candidato de Nueva Fuerza Republicana, NFR; y del 16.3% de Jaime Paz Zamora, nuevamente presentado por el MIR), Sánchez de Lozada precisó la designación del nuevo Congreso Nacional (cuyos miembros fueron elegidos ese mismo día), para la cual compitió con Morales y que logra gracias al voto de sus parlamentarios y de los precedentes de otros partidos, principalmete el MIR. Gonzalo Sánchez de Lozada y Jaime Paz Zamora sellaron antes el denominado "Plan Bolivia de Responsabilidad Nacional", pacto de gobernabilidad entre ambas formaciones basado en una futura política que tuviera por eje principal la creación de empleo y de riqueza.

El nuevo presidente anuncia en febrero de 2003 una serie de impopulares medidas económicas entre ellas, un nuevo impuesto sobres salarios, que generó protestas en todo el país. Sánchez de Lozada retiro su proyecto, pero la grave crisis suscitada, salpicada de violentos incidentes, motivo la dimisión de todos los miembros de su gobierno. En el siguiente mes de agosto, para intentar poner fin a la crisis que vivía el país, Sánchez de Lozada llegó a un acuerdo con el partido de la oposición NFR, que entró en el Ejecutivo.

El plan gubernamental de costear proyectos sanitarios y educativos con los beneficio de la exportación de gas natural generó nuevos descontentos, principalmente, por la posibilidad de que el transporte de dicho producto se efectura a través de un puerto chileno; así, en septiembre y octubre de 2003 se sucedieron nuevas manifestaciones promovidas por la Central Obrera Bolivia (COB) y por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, que también convocaron un paro general indefinido. El movimiento popular también fue catalizado por el MAS y por el Movimiento Indígena Pachakuti. La revuelta se extendió a las principales ciudades del país, donde el clima era prácticamente, de abierta insurrección. Antes esta situación, que produjo escisiones en el Ejecutivo. Sánchez de Lozada dimitió el 17 de octubre y huyó del país.

Carlos Mesa (2003-2005)

En el 2003 tras una seria crisis política y económica que forzó la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y fue sustituido en la presidencia de la República por el vicrepresidente, Carlos Mesa. Formó un gabinete integrado por políticos no adscritos a partido alguno, con la intención de poner fin al conflicto y alcanzar la reconciliación nacional. Poco después de su investidura, Mesa se comprometió a convocar un referéndum en el que los bolivianos se pronuncien sobre la cuestión de la exportación de gas natural.

Para el año 2005, Bolivia ha vivido masivas protestas por la nacionalización de los hidrocarburos (gas y petróleo). La falta de una conciencia e identidad nacional ha hecho más evidente la fragmentación que la nación ha tenido históricamente. La respuesta del estado, para controlar las protestas, ha sido desmedida y violenta. Por otro lado, los departamentos periféricos, que aportan significativamente más al PIB de Bolivia han pedido su autonomía y liberación de la histórica hegemonía andina (que proviene de la época de la colonia). Para atender estas peticiones, Mesa ha ofrecido convocar a un proceso constituyente que debata estas cuestiones, pero ninguna de las partes parece convencida de que la oferta sea la más apropiada.

En 2005 el presidente constitucional Carlos Mesa renunció a la presidencia luego de distintos disturbios sociales.

Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006)

El sucesor de Carlos de Mesa fue el entonces presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez Veltzé, el cuál acordó llamar a elecciones en diciembre de 2005. Dichas elecciones se celebraron el día domingo 18 de diciembre, resultando ganador el líder de los cocaleros Evo Morales del Movimiento Al Socialismo.

Evo Morales (2006-2009)

El 22 de enero de 2006 Evo Morales del Movimiento Al Socialismo (MAS) asumió el poder como Presidente con la promesa de nacionalizar los hidrocarburos, combatir la corrupción y excesos de las multinacionales, controlar el mercado legal de coca y repartir mejor las tierras.

Morales resultó electo por mayoría absoluta del 53,74% de los votos, primer presidente con tal alto porcentaje de votación en la historia de Bolivia.

Como primer paso a la nacionalización de la industria de los hidrocarburos, el 29 de octubre de 2006 se estableció un nuevo marco legal con el propósito de aumentar significativamente el porcentaje de participación del Estado en las utilidades producidas.

El mismo año se llevaron a cabo las elecciones por primera vez de los prefectos, autoridades máximas a nivel departamental, en las cuales el partido gobernante sólo obtuvo tres de las nueve prefecturas, logrando así un equilibrio político partidario entre regiones y nación.

En julio de 2006 se llevaron a cabo elecciones de representantes para formar una asamblea constituyente, con el fin de redactar una nueva constitución para el país. El gobernante MAS se impuso con el 52% de la votación.

Posteriormente se aprobó la Constitución que dió nacimiento al Estado Plurinacional y que incluyó una serie de transformaciones para el país.

Evo Morales (2010-2015)

Morales ganó nuevamente las elecciones del 18 de diciembre de 2009 convocadas para comenzar el ciclo del nuevo Estado Plurinacional establecido en la nueva Constitución Política del Estado (CPE). El voto por el líder cocalero superó el alcanzado en 2005. Morales obtuvo el 63% de apoyo ciudadano.// La Razón


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