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El Gobierno brasileño envió cerca de 9 mil soldados —equipados con helicópteros y aviones de combate, lanchas patrulleras y vehículos blindados— a las fronteras con Bolivia, Argentina, Paraguay y Uruguay.

La Operación Agatha 5, que comenzó el 6 de agosto, tendrá una duración de 30 días y pretende, sobre todo, la represión de la delincuencia, dijo el ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim.

La autoridad dijo también que la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) participa en la operación militar con escuadrones de cazas F5 y Súper Tucano, así como con radares y aviones no tripulados.

Esta operación que combina maniobras con operativos reales a lo largo de 4.000 kilómetros, se realiza desde 2007 y moviliza al Ejército, la Fuerza Aérea, la Marina y agentes de la Policía Federal y de organismos de seguridad.

Noticias de BrasilEl ministro de Gobierno, Carlos Romero,  manifestó de manera escueta que los efectivos bolivianos no tendrán ninguna participación en el mismo, pero que en el marco de la cooperación bilateral que existe entre los dos países, Bolivia estará pendiente y colaborará en el despliegue para hacer frente a actividades ilícitas como el narcotráfico.

Durante los 30 días que durará la operación, los militares también realizarán diversas actividades de corte social, como campañas de vacunación y atención médica de las poblaciones con menores recursos, así como de vigilancia sanitaria.

Según la agencia de noticias de las Fuerzas Armadas de Brasil, la operación Ágata forma parte de un plan estratégico de seguridad fronteriza, anunciado por la presidenta Dilma Rousseff en junio de 2011.

El año pasado, los operativos permitieron la incautación de 115 toneladas de drogas y la captura de más de 4.000 personas.

Brasil comparte 16.000 kilómetros de frontera, 9.000 de éstos fluviales, con Argentina, Bolivia, Colombia, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, Venezuela y Guayana francesa.

Según Amorim, además de los 9 mil soldados, la Marina envió tres barcos de guerra y un buque hospital, entre 30 embarcaciones, mientras que la Fuerza Aérea participa con cinco aviones VANT no tripulados y escuadrones de cazas Súper Tucano y F5.

Las Fuerzas Armadas trabajarán en la frontera que va desde Río Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná y Mato Grosso do Sul.

Es la quinta edición de la operación, destaca el portal de las Fuerzas Armadas de Brasil.

"Buscamos vigilar el espacio aéreo que se utiliza para actividades ilegales como el narcotráfico y el contrabando", informó el comandante de brigada José Geraldo Ferreira.

Detalló que trabajan en tres frentes: en la acción directa contra el crimen, en el apoyo de otras agencias gubernamentales y en la ayuda, con actividades culturales y de salud, a las personas que viven en la región.

Amorim, señaló en una entrevista con Infobae América, que "los objetivos son varios: narcotráfico, contrabando, minería ilegal en la Amazonia (...)". Agregó que "uno de los ejes principales de la defensa brasileña radica en la disuasión frente a amenazas externas".

Hasta ayer, habían sido decomisados 150 kilos de dinamita en el estado Río Grande do Sul, fronterizo con Argentina y Uruguay.

"Una vez los militares concluyan sus trabajos, la Policía Federal realizará la Operación Centinela", según el Ministerio de Defensa.

Amorim visitará hoy varios de los puntos de operación para supervisar el despliegue de las tropas involucradas en los operativos de registro y control.

En Bolivia

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que los efectivos bolivianos no participarán, pero que  Bolivia estará pendiente y colaborará.

Salta la “puerta” a Argentina

El 80 a 90 por ciento de la droga que circula por Argentina, según fuentes judiciales citadas en un reportaje del diario El Clarín de ese país la semana pasada, pasa por la localidad salteña de Salvador Mazza, colindante con la fronteriza Pocitos, de Bolivia.

En Salvador Mazza viven unas 27.000 personas. Según investigaciones judiciales, entre ellas se mezclan al menos 10 bandas que se dedican al tráfico de cocaína, cada una integrada por unos 40 hombres. Los dueños de la droga, sin embargo, operan desde Colombia, Perú y Bolivia. Pero los que la mueven están en la localidad argentina.

A un “pasador” (quienes cruzan la droga por la frontera) le pagan entre 200 y 300 pesos argentinos por kilo de cocaína que entra a ese país. El método varía según la cantidad. Para ingresar entre uno y dos kilos, se usa a las “vagineras” (mujeres que se introducen un profiláctico con cocaína en la vagina); a los “encapsulados” (los que la tragan y la llevan en el estómago) y a gente que se la adhiere con bolsas a distintas partes del cuerpo.

Si son entre cinco y 50 kilos, los cargan en mochilas para atravesar montes fronterizos, sea a pie, en burro, o en moto. Más de 50  los pasan en coches; más de 80 , los ocultan en camionetas con doble fondo. Y para más de 300, en camiones cargados con madera, carbón o muebles. El resto cruza en avionetas, desde donde arrojan la droga en algún campo con un rastreador satelital.// Los Tiempos


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