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Bangkok, una urbe de doce millones de habitantes, es una ciudad de dos caras. La más antigua, la más visitada, está representada por su fantástica arquitectura thai; sus 300 monasterios y templos thais encabezados por el Gran Palacio Imperial, los Wats del Buda reclinado y del Buda Esmeralda o el Templo del Amanecer.

Pero esta vez nos interesa su lado más moderno. Esa Bangkok de rascacielos, autovías y ese sky train, que parece trasladarnos a Blade runner. La capital de Tailandia es una ciudad cosmopolita y ultramoderna -con ruido, polución, centros comerciales, canales, mercadillos callejeros, atascos circulatorios, calor asfixiante...

Turismo por el mundoPor la noche, "la gran ciudad de los ángeles" –así llaman los tailandeses a Bangkok– despierta con el alivio de la temperatura y propone alternativas de todo tipo para divertirse, comprar, comer en una terraza "casi en el cielo", tomar una copa y, en definitiva, disfrutar de su vida nocturna.

La zona más canalla se encuentra en los callejones populares del Patpong, en Silom. Al anochecer deslumbran con sus anuncios de neón, bares de go-gós, espectáculos de sexo y, como no, un mercado donde se puede comprar de todo (no siempre original), comer una pizza o asistir a un peep-show.

Vértigo y Sirocco

Sin embargo, lo más chic y lo más moderno hay que buscarlo en otros escenarios. Algunos, los que gozan de más éxito, se encuentran en las alturas más impactantes de la ciudad. Como Vértigo y Sirocco, ambos al aire libre. El primero en el techo del Banyan Tree Hotel y el segundo en el complejo The Dome en State Tower, el segundo edificio más alto de la capital, tras la Torre Baiyoke, de 309 metros y 85 pisos.

Sirocco se ha convertido en muy poco tiempo en uno de los restaurantes más singulares de Tailandia. Esta terraza exterior, que corta el hipo por su elevada altura, se sitúa en la planta 64 del edificio State Tower y ofrece excelente comida, cocktails, música jazz en directo, e indiscutiblemente las mejores vistas panorámicas de Bangkok (no perderse el atardecer).

Se puede cenar en dos zonas, el propio Sirocco o el italiano Mezzaluna, ambos con un magnífico servicio pero caro, o simplemente se puede tomar una copa en dos ambientes: uno chill-out, con un balcón rodeado de sofás que dan al río, y otro, el más espectacular, en una barra circular de diferentes luces y colores, sin sillas ni taburetes, en la que se disfruta de una ciudad "a tus pies" en un ángulo de casi 360 grados. Vale la pena palpar este local de puro lujo asiático, aunque sólo sea para saborear un gin-tonic.

Bed Supperclub

Otro local que no tiene desperdicio por su originalidad es Bed Supperclub. Está situado a pie de calle, en el centro de Bangkok, en un edificio de nueva generación, una maravilla arquitectónica, que deslumbra por su diseño ultramoderno y chic.

Con una decoración interior basada en el color blanco y en los espacios cómodos, su propuesta es realmente tentadora. La impresión que uno tiene es como si encontrara en el interior de una nave espacial o de un enorme hangar blanco.// 20minutos.es

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