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Ante la falta de coordinación entre las comunidades que habitan la Isla del Sol, los visitantes realizan hasta tres pagos para recorrer el lugar. El primero lo hacen al llegar a la zona sur, el otro para pasar a la parte central y el último al visitar el norte.

Bolivia Informa

Ello ocurre en un territorio de sólo 10,9 kilómetros de largo por 4,2 de ancho, compartido por tres poblaciones de origen aymara.

Las tarifas varían según la procedencia del turista, explica Vicente Huanca Mendoza, propietario de la empresa Andes Amazonia. Cuando los extranjeros llegan en lancha, de Copacabana a la comunidad de Yumani, al sur de la isla, tienen que pagar Bs 5 (la cifra baja a Bs 3 para turistas nacionales). Sin embargo, los cobradores no exigen el documento de identidad de la persona, asegura Huanca, sino que se basan en la apariencia física del viajante para aplicar uno u otro monto. La  visita a las ruinas del lugar exigen  la compra de boletos adicionales.

Luego, si el turista desea desplazarse hacia la región central de la isla debe abonar 15 bolivianos más para trasladarse de Yumani a Challa. “Cada una (de las comunidades) tiene sus propios ingresos”, indica Huanca. Pobladores de Challa aseguran que son ellos los que tienen potestad para cobrar el ticket de ingreso.

Lea Lemoine, de nacionalidad francesa, afirma que cuando pagó ese boleto le aseguraron que era válido para acceder a las ruinas de Chinkana, al norte. Para llegar a  este lugar se pueden tomar dos caminos: uno por la montaña  y otro más cercano a la playa, que atraviesa la comunidad de Challapampa. Al llegar a esta población e intentar ingresar al Museo de Oro de la Ciudad Sumergida Marka Pampa y las ruinas de Chinkana, Lea se sorprendió cuando le comunicaron que su ticket no servía.

Tenía que pagar otros 10 bolivianos para conocer el repositorio y el complejo arqueológico.

Miriam Erdlenbruch y Julien Berger son dos voluntarios alemanes que llevan varios meses viviendo en Challa. Cuando van a Yumani, intentan cobrarles. Sin embargo, cuando lo hacen  en compañía de algún lugareño, convencen al cobrador de que residen en la isla y evitan el pago. La situación se complica cuando realizan la visita por su cuenta.

La Razón intentó conocer la posición del viceminsitro de Turismo, Hernán Quispe, pero la autoridad no atendió la consulta y dijo estar en una reunión.

RESIDENTES
Paso libre

Los habitantes de la isla pueden transitar libremente de una comunidad a otra sin pagar nada.

COMUNIDADES
Desorden

Cada población de la isla obtiene sus propios ingresos por el cobro de tarifas a los turistas.

LANCHAS
Transporte

Hay embarcaciones para comunarios y otras para turistas, con costos más elevados para los visitantes.

La Razón


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