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Con la Copa del Rey

... Y felicidades para el madridismo, para Mourinho y para todo aquel sufridor que dedicó 120 minutos de su miércoles prefestivo a contemplar el triunfo del Real Madrid, ante el FC Barcelona (0-1), en la final de la Copa del Rey. Mágico, intenso, fútbol en estado puro. Un sin fin de adjetivos para describir un partido vibrante, con dominio repartido por partes y que se materializó en el decimoctavo título copero de los blancos, curiosamente, 18 años después del último.

La cita llegaba en pleno recital de 'clásicos', tras un soso primer asalto en Liga el pasado sábado y a la espera del plato casi más fuerte en Champions. Con el 'trivote' y el fútbol defensivo, como principales reclamos blancos, y con la ausencia de Puyol en el centro de la defensa culé (Mascherano hizo de él), los de Mourinho irrumpieron en el estadio valencianista.

El 'revolucionario revolucionado' Pepe repetía entre Khedira y Xabi Alonso y el técnico portugués volvió a acertar. Anuló a Iniesta, Xavi y Messi toda la primera parte y enseñó a sus once jugadores, Cristiano incluido, a defender como nunca. Hubo bloque, hubo contundencia.

Los contraataques seguían siendo el arma básica, pero la presión se convirtió en el compañero de viaje ideal. Hasta cinco jugadores colonizaban campo culé sin rubor, cuando el equipo de Pep trataba de elaborar, y el descaro surtía efecto. Seguramente nadie se lo esperaba.

Así llegó el primer aviso de Cristiano Ronaldo en el minuto 12, con una rápida transición prolongada por Khedira, que el portugués trató de finalizar con un disparo raso, pero Mascherano despejó bajo palos.

El susto iba acompañado de más presión, de más empuje y de juego duro por ambos bandos. Entre tanto intercambio de golpes, el Barça sufría para elaborar, sorprendido sobre todo por la falta de espacio concedido por los blancos.

Llegaron las primeras amarillas (Pepe y Pedro) y la primera trifulca entre jugadores por un enganchón entre Arbeloa y Villa. Pero también el segundo disparo a puerta de Cristiano y la primera gran parada de Pinto, cuando se superaba ampliamente la primera media hora de juego.

En resumen, mucho Madrid y poco Barça. Incluso pudo ser peor, más allá del 64% de posesión culé (en su campo, eso sí), si Pepe no hubiera rematado al palo, justo antes del descanso, un gran centro de Özil que le obligó a volar por encima de Alves. Parecía dentro y parecía justo.

Descanso y turno para el Barça

Pero el esfuerzo se paga. Los dientes aflojaron y la presión del 'bloque' disminuyó presa del cansancio. Era lógico y parecía previsible. El Barça no tardó ni cinco minutos en quitar el balón y en acorralar a un Madrid fundido, aunque bien colocado.

Llegó el turno de Carvalho -colosal- y de la gran labor de Arbeloa y Ramos. Los internacionales españoles siguieron con su defensa a Pedro y Villa y funcionó. El canario y el asturiano probaron suerte en la reanudación, pero sus disparos solo besaban el lateral de la red de Casillas y el 'rey de copas' (suman 25) seguía sin tirar entre los tres palos.

Se sucedieron más amarillas (Xabi Alonso, Messi y Adebayor -entró por Özil-) y el Barça seguía ganando posesión y espacios. Xavi era ya el líder del equipo y el que ordenaba cada segundo (todo lo ponía fila), mientras el Real Madrid esperaba a encajar algo. Messi también aparecía, pero muy lejos, y Undiano Mallenco acertaba a no dar validez a un gol de Pedro en el minuto 68 por fuera de juego.

Empezó entonces la final de Casillas y encadenó, en apenas diez minutos, tres paradas legendarias, de las suyas, para mantener el empate y las esperanzas, y minar el ego de Messi, Pedro e Iniesta. Al primero le detuvo un disparo seco con la izquierda y, al segundo, le sacó una sutil vaselina casi sin inmutarse. Lo de Iniesta fue sensacional, al adivinar el remate con la izquierda del albaceteño desde dentro del área. Su título (el que le faltaba).

Todo parecía tender a la prórroga, con el Real Madrid suplicando clemencia y con el Barça asfixiando, pero Di María pudo cortar la evolución de raíz con un disparo con la pierna derecha que sacó Pinto a mano cambiada.

Vacío físico

La fatiga conquistó los dos campos y el Barça trató de mantener el partido bajo su toque personal. Nadie defendía ya por delante del balón. Tampoco había ninguna carrera extra, pero el corazón seguía latiendo mientras Cristiano dormía.

Pero apareció el portugués, cuando se rozaba el minuto 100, con un disparo raso que sabía a tanto y noqueó definitivamente a su rival en el siguiente contraataque, al rematar magistralmente de cabeza un balón acariciado por Di María desde la banda. Un premio tras una eternidad de sufrimiento.

Quedaba un mundo, visto lo visto, pero el Real Madrid sabía que solo quedaba remar y que Aberloa, Marcelo y Ramos acabarían un trabajo rendondo, un trabajo de 'bloque'. La Cibeles sonríe, por fin.

Ficha técnica

0. Barcelona: Pinto, Alves, Piqué, Mascherano, Adriano (Maxwell, m.119), Xavi, Busquets (Keita, m.108), Iniesta, Pedro, Messi y Villa (Afellay, m.105).

1. Real Madrid: Casillas, Arbeloa, Sergio Ramos, Carvalho (Garay, m.119), Marcelo, Pepe, Xavi Alonso, Khedira (Granero, m.104), Ozil (Adebayor, m.70), Cristiano Ronaldo y Di María.

Gol: 0-1, m.103: Cristiano Ronaldo cabecea un centro de Di María.

Árbitro: Alberto Undiano Mallenco (Comité Navarro). Amonestó por el Barcelona a Pedro (m.34), Messi (m.64) y Adriano (m.118) y por el Real Madrid a Pepe (m.26), Xavi Alonso (m.60) y Adebayor (m.74). Expulsó por acumulación de amonestaciones al madridista Di María (m.86 y 120). Incidencias: final de la Copa del Rey, disputada en el campo de Mestalla, en Valencia, ante 50.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.

vía: 20 minutos


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