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El evento. El viceministro Vásquez (izq.) juntos a jefes policiales y Claudia Cárdenas de Fundación Viva.

El Gobierno advirtió ayer de que si el país no actúa de inmediato para enfrentar a las pandillas juveniles, que ya cometen delitos, hay el riesgo de que éstas se alíen con el narcotráfico y se transformen en peligrosas maras, como las de Centroamérica.

El viceministro de Seguridad Ciudadana, general Miguel Vásquez, informó ayer de que en las ciudades del eje central, La Paz, El Alto, Santa Cruz y Cochabamba, hay 400 pandillas con al menos 11 mil integrantes, que en su mayoría se dedica a la delincuencia.

“Si no hacemos conciencia de este panorama desolador, estamos camino a las maras centroamericanas. Porque si somos descuidados como hasta ahora, trabajando sin coordinar, esto nos espera”, dijo la autoridad durante su discurso en el taller “Análisis de la delincuencia juvenil” que se realizó ayer en la Academia Nacional de Policías (Anapol).

Las maras en Centroamérica son grupos juveniles que se caracterizan por la extrema violencia que ejercen sobre sus rivales hasta llegar a homicidios o asesinatos. Estudios de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud identifican a estos grupos como uno de los más serios problemas de salud pública en América.

Las pandillas en Bolivia portan armas blancas, roban e incluso hieren a otros jóvenes, y es probable que en un futuro cercano puedan tomar acciones más violentas y se relacionen con gente que se dedica al narcotráfico. “Es una hipótesis. En poco tiempo sería así”, indicó.

Quillacollo, en Cochabamba, se ha convertido en el caso más emblemático del giro delincuencial que están dando las pandillas juveniles. Reportes periodísticos revelan actualmente que existen comunidades enteras secuestradas por el miedo. El delito de violación de niñas y adolescentes se ha incrementado  porque éste es un “rito” de iniciación de quienes aspiran ingresar a estas agrupaciones.

El viceministro señaló que para prevenir la existencia de pandillas es necesario educar a las personas. “Es un proceso preventivo y cómo hacerlo es un tema que vamos a analizar en este taller”, afirmó.
Acciones. El evento finaliza hoy y en él participan autoridades de seguridad ciudadana municipal y departamental, jefes militares, Policía, la Fundación Viva y otras instituciones preocupadas por este flagelo que afecta a la sociedad.

“Aquí es común la agresión, el alcoholismo, que la gente se drogue. Hasta el momento no hay respuestas integrales de todas las instituciones. Los medios de comunicación, las juntas vecinales, empresas públicas y privadas y hasta las universidades son convocadas en esta cruzada”.

Vásquez añadió que para evitar que las pandillas se transformen en maras es necesario un mayor control de los padres sobre sus hijos, independientemente de la clase social a la que pertenezcan.

“No es posible que muchachos y chicas deambulen por las calles en las madrugadas bajo el efecto del alcohol o las drogas. “No podemos permitir que hagan de su vida un libertinaje”, añadió.

La Razón


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