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Bolivia: La violencia contra la niñez está en todos los sectores sociales y tipos de familia

La violencia contra la niñez es un fenómeno complejo que ocurre en todos los sectores sociales, tipos de familia y condición de los padres. Una socióloga y una psicoanalista explican desde sus especialidades cómo se explican conductas que van contra las personas más vulnerables de la sociedad.

El infanticidio de la niña Esther, ocurrido esta semana en la ciudad de El Alto, ha movido nuevamente a la sociedad hacia la indignación. Sin embargo, episodios similares son relativamente frecuentes en la sociedad y tienen como responsables a las personas cuyo “deber ser” es proteger a esos niños a su cargo.Violencia infantil en Bolivia

En número, los infanticidios son menores, pero los actos de violencia son frecuentes y perduran en la subjetividad de los niños. Un estudio de la UCB y Visión Mundial, sustentado en 635 encuestas, revela cómo los niños y niñas que han sido sometidos a episodios de violencia viven con baja autoestima (34%), miedo (27%), bajo rendimiento escolar (16%), conducta introvertida (10%), agresión a otros (6%) y autoagresiones (3%).

La socióloga Magaly Quispe Yujra, investigadora en el Instituto de Investigaciones Sociológicas “Mauricio Lefebvre” de la UMSA, explica que la violencia hacia los niños y niñas no tiene una base social o económica específica y tampoco responde a que el perpetrador siga un patrón en cuanto al género, edad u ocupación.

La violencia hacia la niñez ocurre en todos los sectores sociales, en todos los tipos de familia y puede venir de cualquier adulto en contacto con niños y niñas. Actualmente la investigación de Magaly Quispe, sobre "Violencia y moralidad por delitos socialmente condenados", indaga en los roles sociales de madres y padres que fueron en contra de ese papel protector al haber cometido infanticidio contra sus hijos.

A pesar de que cada caso de violencia hacia los niños y niñas tenga sus particularidades, existen algunos elementos comunes. El primero es el hogar como espacio de la violencia, “el lugar que se cree más seguro para los niños, representa también ser el más inseguro”, dice la socióloga. Esto está confirmado por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, que afirma que el 89,5% de casos de maltrato a niños y adolescentes se produce dentro del seno familiar.

En segundo lugar, si se atiende al tipo de violencia, la situación es más clara. La socióloga ha identificado que las niñas tienden a sufrir violencia sexual y, por tanto, psicológica, por parte de perpetradores que suelen ser familiares cercanos a ellas; mientras que los niños sufren violencia física por parte de las personas más cercanas a ellos, sus madres. En ambos casos pueden llegar al extremo del infanticidio.

El niño como objeto

La niñez es una construcción social que atiende a una época, a una cultura, a una forma de familia. La psicoanalista Fabiana Chirino explica que el tema de la violencia hacia los niños se puede leer desde distintas disciplinas no excluyentes entre sí, pero desde la perspectiva psicoanalítica se considera la condición de dependencia de un niño en relación a los que se encargan de su cuidado.

“Entonces la violencia nos va a ubicar en un contexto donde el niño es tomado como objeto, posesión, propiedad, de otro caprichoso, impotente, porque el que maltrata a un niño, sea para fines educativos u otros, está actuando desde una condición de impotencia, no sabe de otra manera, no puede a través de la palabra y recurre a la violencia”, explica Chirino, quien es coautora de la investigación Huellas migratorias – Duelo y religión en las familias de migrantes del Plan Tres Mil de la ciudad de Santa Cruz, promovida por el PIEB.

La agresión o maltrato se produce cuando el niño no obedece, no responde a los tiempos del otro, cuando el niño interroga y no se sabe cómo responder. “Mi experiencia es hacer pasar al niño de lugar de objeto del otro a lugar de sujeto, no solo de derecho, sino de palabra, de decisión, un sujeto que no siempre hará como el padre o madre quiera”, dice Chirino.

¿Y qué pasa con las personas externas a la familia que cometen violencia sexual contra los niños? “La agresión sexual a los niños es el ejercicio de una sexualidad con una particularidad perversa... El tema es cómo proteger a los niños para que no queden en lugar de objeto de goce de esas prácticas perversas. Ahí nos llevan a pensar en cuidados cuando los niños se quedan solos, no solo sin presencia de un adulto, sino solos a nivel subjetivo: nadie los escucha, nadie registra cambios en sus modos de comportarse o en sus dibujos. Cuando los niños están solos se vuelven vulnerables de esas personas con rasgos o estructuras perversas que hacen de ellos objetos de satisfacción sexual”.

Las madres también

Entre los avances de la investigación de Quispe Yujra figura una sistematización de información hemerográfica sobre delitos cometidos contra los menores. Entre los años 2012 a 2019 se han registrado 121 casos de infanticidio, de los cuales 48 fueron cometidos por madres, 37 por los padres y los otros 36 por personas ajenas al núcleo familiar.

“La mujer está ligada a un rol de madre antes que nada, por tanto, al ser la responsable del cuidado total de los hijos, su identidad está ligada a la bondad innata, ella no puede cometer delitos, es buena –explica la socióloga Quispe. En cambio, la identidad del hombre está construida desde una idea de permisividad y agresividad, por tanto, de la maldad y agresividad innatas... La mujer puede llegar a cometer violencia contra sus propios hijos, pero como es concebida como la madre, la bondadosa, la buena, al llegar a cometer un delito como este no solo es revictimizada, sino que es condenada (socialmente) por no haber sido buena madre”.

La cuarentena

Al margen de los perpetradores, Quispe también piensa que la cuarentena ha sido un factor que ha profundizado la violencia hacia los niños y niñas. El número de casos no solo se ha incrementado, sino que han aparecido casos de violencia extrema. “En los hogares está sucediendo lo mismo que pasa en las cárceles, el encierro mantiene a las personas no solo en estado de ansiedad, sino que son propensas a reaccionar de manera agresiva ante situaciones insignificantes. Muchas de las personas al estar encerradas en sus casas, no salen a trabajar, muchos conviven en cuartos, donde tienen su cocina, su catre y los niños ahí”, dice Quispe.

La psicoanalista explica que en el contexto de la cuarentena se ha visibilizado muchos casos de niños cuya vida se ha visto puesta en juego porque han quedado “capturados” en sus hogares, sin posibilidad de salir a lugares como la escuela y, por tanto, sin que otros intervengan en su beneficio en caso de peligro. “La cuarentena les ha dejado capturados en un lugar que ha costado la vida de muchos”, dijo.

Fabiana Chirino, investigadora social y docente en la UPSA, sugiere varias acciones que se pueden desarrollar dentro de los hogares y desde las instituciones para proteger a los niños, entre ellas está enseñar sobre su sexualidad a los niños y niñas, estar presentes para escucharles e interesarse por sus ideas, pensamientos y sentimientos, tejer redes de cuidado y apoyo en la comunidad para protegerlos.// PIEB

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