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La ropa bien planchada luego de un lavado exigente, la casa reluciente y unos niños bien cuidados son los principios de la autodenominada "cooperativa” de trabajadoras del hogar Sin patrón ni patrona. Este emprendimiento lo lidera un grupo de trabajadoras que optaron por la oferta de servicios para mejorar la calidad de su trabajo y optimizar los resultados.

Un piso de machimbre, limpio y brillante, se deja ver luego de abrir la puerta de una casa antigua típica del paceñísimo barrio de Sopocachi. Se trata de la sede de Sin patrón ni patrona. La iniciativa surgió hace un año cuando siete mujeres decidieron dejar de ser trabajadoras del hogar para ofrecer servicios   como lavado y planchado de ropa, limpieza de casas y departamentos, además de cuidado de niños y niñas. La principal característica de esta oferta es que se cobra por hora trabajada.

Recientemente inauguraron un restaurante con capacidad para 16 personas, donde ofrecen almuerzos diarios con ensalada bufet. También brindan servicio de catering y bocaditos para reuniones sociales. "Una vez nos fuimos hasta Cota Cota a una reunión de cumpleaños y nos fue bien, fue una experiencia muy interesante”, dice Victoria Mamani, responsable del área de cocina.

La necesidad de independencia y de generar ingresos llevó a estas mujeres a crear esta nueva forma de ofrecer servicios. "Fue una iniciativa pensada a través del trabajo que sabemos hacer, pero poniéndole un precio más justo y no regalar nuestra fuerza de trabajo”, dice Yolanda Mamani, responsable   de limpieza.

Servicios domésticos en BoliviaDesde que emergió esta iniciativa, quienes la lideran buscan que se diferencie de las agencias de empleos, donde se "coloca” a la gente. En Sin patrón ni patrona, en cambio,  se ofrecen servicios; las trabajadoras disponen de su tiempo y ya no tienen que pedir permiso a nadie para realizar sus actividades, dado que  el trabajo que realizan es por horas,  a causa de la flexibilidad de los horarios que tienen.

Al subir las cuidadas y limpias gradas de la sede no se encuentra ni rastro de polvo en las barandas  de madera. Allá, arriba, están los cuartos principales, donde habitan las socias de la "cooperativa”. En la planta baja está el cuarto de Victoria que fue trabajadora del hogar durante 30 años.

Ella sostiene que para ser parte de esta "cooperativa” hay que vencer el miedo a fracasar. Un ejemplo de ello son las 10 mujeres que trabajan desde hace un año en el proyecto. "A veces nos cuesta harto salir de ser trabajadora del hogar por el miedo. Y todas hemos pasado por eso, porque (pensamos que) no vamos a poder hacer bien (las cosas) o tal vez no hay plata”, dice Victoria.

Los recursos  que ganan con los servicios que ofertan lo comparten entre ellas. Victoria explica que todas las socias de este emprendimiento trabajan  y que del total  del monto  que ganan, el 10% se destina para el mantenimiento y sustento de Sin patrón ni patrona.

Sobre la puerta de un antiguo refrigerador blanco, en la cocina, está imantada una factura de luz, y una lista de nombres y aportes mensuales que corresponde erogar a cada una de ellas. Las cuentas de la luz, el agua y el gas domiciliario son gastos compartidos.

Son las 10:30. Se oyen pasos apresurados en el primer piso. Alguien baja trotando las gradas. "Ella es Cristina Ibáñez”, dice Victoria. Con pollera rosácea, entra apresurada a la cocina para sacar una bolsa  y sale nuevamente con dirección a la calle. "Está yendo a la radio”, justifica ante las miradas de este periodista y el fotógrafo, que  preguntan "¿A dónde se dirige?”. "Tenemos nuestro programa, pues... Hasta para eso nos turnamos, para atender eso por días y horarios”, añade.

El espacio radial se denomina  Soy trabajadora del hogar con orgullo y dignidad, desde donde publicitan su emprendimiento cooperativo. A través de este medio, que transmite de lunes a viernes con una duración de  una hora, también difunden historias e investigaciones de su ámbito de trabajo.

Los recursos de difusión no se limitan a las ondas radiales. También cuentan con una página en Facebook, llamada  Sin patrón ni patrona, donde los posibles clientes pueden realizar las reservas para el restaurante  y consultar sobre las tarifas de sus servicios.

Desde que inauguraron el restaurante (hace dos semanas), Adela Gómez (de 33 años) y María Apaza (18) comienzan su jornada a las ocho de la mañana. Ahora, se las ve preparando una sajta de pollo y albóndigas, que forman parte del menú del día. Las papas para el puré aún están en la olla. El olor que desprende la cocina evoca un espacio hogareño.

Ellas consideran que es mejor trabajar de esta forma, a estar expuestas a una situación de explotación laboral, cuando desempeñan su labor "cama adentro”.

"A cualquier hora, los empleadores llegan y te dicen ‘servime un té o un café’, porque vives en la misma casa”, comenta Yolanda, luego de explicar que ésa fue una de las razones  por las cuales se creó la "cooperativa”.

Esta iniciativa -según ella- es una alternativa para que las trabajadoras del hogar se den cuenta del valor de su trabajo y aprovechen de mejor manera su tiempo. Es  para que tengan suficiente margen para realizar otras actividades como dedicarse al estudio. Yolanda   estudia su segundo año de sociología en la Universidad Mayor de San Andrés.

Los servicios que ofertan las mujeres que forman parte de Sin patrón ni patrona  están orientados por principios cooperativos, aunque aún no se tiene una razón social como "cooperativa”, algo que -las integrantes sostienen- se está analizando resolver.

Durante la conversación, suena el celular de Yolanda. "Buenas tardes. Sí, habla Yolanda”, contesta. Mira  la mesa, abre los ojos, arquea las cejas  y hace  mueca de preocupación. "En realidad no trabajamos así. ¿Qué necesita?” Se muerde los labios y menea la cabeza de derecha a izquierda, mientras escucha atenta a su interlocutor. "Sí, se lo voy a ver, pero... ya, hasta luego”.

Después de colgar, con una sonrisa de por medio, Yolanda se lamenta: "a veces la  gente no entiende los servicios que ofrecemos, piensa que somos una agencia de empleos”.

"Es para incentivar  a las trabajadoras del hogar  para que vean que es posible independizarse y realizar  otras actividades. Queremos que las trabajadoras ya no sólo estén en la cocina, sino que

hagan otras cosas”.

Victoria Mamani

"Hemos pensado en realizar este emprendimiento porque muchas compañeras quieren estudiar y sus jefas no quieren darles permiso. A partir de eso nace la

iniciativa para

independizarnos”.

Adela Gómez

"A las compañeras de  Sin patrón ni patrona  las veo como amigas, me tratan muy bien, son como una familia para mí. Algunas veces salen a trabajar muy temprano y no nos podemos ver”.

María Apaza (de 18 años) reside en el lugar hace seis meses y colabora en la cocina.

Entre micrófonos, plumeros y detergente

En Facebook  El 12 de junio  Sin patrón ni patrona creó su página de Facebook, en la que  los potenciales clientes pueden solicitar información sobre tarifas además de reservar almuerzos.

Programa   Soy trabajadora del hogar, con orgullo y dignidad  se llama el programa de radio en el cual se habla sobre la temática relacionada con este sector laboral. Se emite de lunes a viernes por radio Deseo 103.3 FM de 14:00 a 15:00.

Capacitación in situ  Las capacitaciones en limpieza para nuevas integrantes las realiza la encargada del área, Yolanda Mamani, en los mismos ambientes donde contratan los servicios de Sin patrón ni patrona. En las primeras sesiones llevan sus propios implementos de limpieza.

Niñeras 24 horas Dentro de la oferta está establecido el servicio de cuidado de niños y niñas las 24 horas del día con previa reserva.

Contacto  La sede de la "cooperativa” de las trabajadoras del hogar  Sin patrón ni patrona  está en la avenida Abdón Saavedra pasaje Muñoz Cornejo  14. Celular: 72568174.

 

Brindan hospedaje temporal a mujeres que necesitan cobijo

La "cooperativa” de Mujeres Trabajadoras del Hogar  Sin Patrón ni patrona  ofrece hospedaje eventual para personas necesitadas. Para ello cuenta con una habitación especial en su sede de Sopocachi en la ciudad de La Paz. Este espacio, ubicado en la planta baja del inmueble, cuenta con cuatro camas monoplaza y dos roperos plásticos para que las huéspedes encuentren comodidad.

Victoria Mamani, una de las encargadas de este emprendimiento, explica que la acogida está abierta a mujeres que necesitan hospedarse, hasta dos noches debido a la carencia de alojamiento por diversos motivos. "Niñas de 14 a 18 años pueden venir, y también mujeres de 18 a 35 años para alojarse”, anuncia Mamani.

También explica que se da acogida a mujeres en situación de violencia o cualquier tipo de acoso. "Si hay esos casos o están escapando de violencia de su pareja y no saben dónde irse, esas compañeras, si es que se asoman, nosotras las alojamos sin ningún problema”, dice.

"A veces, hay compañeras que quieren estar como trabajadoras del hogar y nosotras no podemos detenerlas tampoco”, explica la responsable. En la actualidad, dice Victoria, en la casa alojan a una joven de 18 años.

Ella es María Apaza, quien llegó a La Paz hace tres años. Es oriunda de Chuma, de la provincia Muñecas de La Paz. Hace seis meses, se contactó con Sin patrón ni patrona, luego de desempeñarse como trabajadora del hogar, desde que pisó suelo paceño.

Colabora a diario en la cocina, salió bachiller en un centro nocturno al mismo tiempo que trabajaba. "Me vine del campo porque me quedaba muy lejos el colegio. Eran dos horas de caminata, y aquí se me facilitó eso con el trabajo”, relata.

Pasó a formar parte de este emprendimiento por medio de su hermana, quien ya trabajaba en la cooperativa, y pensó -cuenta- que sería "bueno” para ella. María espera quedarse unos meses más en esta casa. En un futuro, quiere estudiar inglés en el instituto Don Bosco, como el primer paso de los estudios que quiere emprender en la carrera de Lingüística.

El lugar está equipado para brindar comodidad a las visitantes. Aquellas personas que desean quedarse por más tiempo -explica Mamani- pueden hacerlo. Además,  es posible que las inquilinas temporales se queden y formen parte de la "cooperativa” siempre y cuando estén dispuestas a colaborar con los   trabajos que ofrece  Sin patrón ni patrona.

Victoria comenta que a las mujeres que provienen del área rural, ellas las reciben "con gusto”. "No hay ningún problema, una noche no hace nada. Colaboramos, porque nosotras somos también parte de la sociedad del campo. Venimos del campo y sabemos cómo es ese momento cuando no hay dónde quedarse. Es sin ningún problema”, concluye la encargada.// Página Siete (BO)


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