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La comparsa femenina Las Pioneras, logró romper la hegemonía masculina del carnaval de Santa Cruz e interpelar los códigos por los que tradicionalmente se constituyeron las fraternidades más reconocidas de ésta ciudad, afirma la politóloga e investigadora Helena Arguirakis.

“Una característica muy conservadora en Santa Cruz, es que los miembros de las comparsas solo son hombres, no es una organización social que incluya mujeres, que vayan ellas porque son sus parejas es una cosa, pero una mujer no puede ser socia, ni miembro. Pero en los últimos años se dieron situaciones de rebelión y se comenzaron a constituir comparsas o fraternidades de mujeres, como es el caso de la comparsa de las Pioneras”, señala al Periódico Digital PIEB.

La investigadora cruceña explica que Las Pioneras, no solo rescataron el carnaval cruceño desde una mirada cultural y folklórica, sino que se agruparon entre sí, independientemente de su situación generacional; es decir, que tanto señoras mayores, adultas, como mujeres jóvenes carnavalean juntas, sin sus parejas.

Este es un fenómeno sociológico sumamente interesante –según Arguirakis, ya que estas mujeres al agruparse entre sí y conformar una comparsa femenina han planteando una serie de transgresiones, rupturas e interpelaciones a “un carnaval machista, elitista, androcéntrico y centralista porque van sutilmente cuestionando estos parámetros, y posicionando otros imaginarios que va creciendo cada año, y que se va volviendo cada vez más numeroso”.

Carnaval de Santa Cruz, BoliviaMáxima expresión del centralismo

La manifestación más fuerte del centralismo cruceño es el carnaval, afirma la politóloga, donde existe literal y geográficamente un carnaval del centro de la ciudad; que se desarrolla principalmente en el primer anillo y se concentra en el casco viejo con las comparsas tradicionales, con una influencia que se irradia hacia las periferias como el Plan 3000 o el barrio 1 de Mayo, con sus propios carnavales.

“La fraternidad cruceña de comparsas es uno de los grandes aparatos de manejo corporativo de Santa Cruz, donde hay una gran tradición de fraternidades y comparas, y la manera cómo se genera el reclutamiento de jóvenes pertenecientes a familias tradicionales se da en una suerte de herencia de padres a hijos en comparsas y fraternidades, es un criterio ivo y hereditario de parentesco político”, explica.

De ese modo dice Arguirakis, se mantienen los vínculos y lazos elitistas dentro de la reproducción del poder, ya que la Federación de Fraternidades de Santa Cruz, es la organización encargada entre otras cosas, de generar el re-cambio generacional dentro de las estructuras de poder cruceñas.

“No es un tema solo de ocio o diversión, ni solidaridad, sino que existen criterios muy ivos, ya que para ingresar se debe cumplir un protocolo que debe ser puesto a votación de los miembros del directorio de la comparsa quienes deben decidir si la persona postulante ingresa o no, y si no cumple con una serie de requisitos, como el apellido, la posición social, el patrimonio económico, el ser conocido y gozar de cierta reputación dentro de este círculo social, esa persona no puede ingresar”, afirma.

Sin embargo, la investigadora señala que este modelo de selección ha sido reproducido en todos los estratos sociales, donde también determinan ciertos criterios de pertenencia, y desde los cuales se reconoce la jerarquía de las comparsas más renombradas, antiguas y tradicionales de la ciudad, que son las que bailan en el primer anillo.

“Sigue habiendo una suerte de geográfica material y simbólica del poder porque vemos que el carnaval sigue girando en torno a esta centralidad que en Santa Cruz también existe”, dice.

Toma de la ciudad

Si bien el carnaval folklórico cultural se mantiene en las provincias de la Chiquitanía y en los valles cruceños como Valle Grande, señala la politóloga, en la ciudad de Santa Cruz esta festividad se convirtió en un sincretismo de influencias extranjeras como la brasilera, con fuerte presencia del alcohol y tabaco.

“Hay una suerte de ser mal cruceño o de transgresión cuando se critica al carnaval cruceño, porque hay una especie de militancia ideológica y política con la cruceñidad. Pero en los hechos, hay una toma del centro de la ciudad, donde durante tres días, vale todo. Entonces se ingresa a un nivel de relajamiento que llega a ser agresivo con el resto de las personas y la ciudad, porque no solo se juega con agua sino que se utiliza pintura”, señala.

En medio de todas estas características, señala que durante el carnaval se dinamiza una maquinaria económica que mueve mucho dinero en torno a los disfraces, carros alegóricos, comida, bebida, entretenimiento, derechos de transmisión del corso y otras actividades inherentes al periodo.// PIEB


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