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Un informe elaborado por Boris Villegas Rocabado, ex Director General de Régimen Interior, revela que el ex ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, instruyó la ejecución de un operativo policial para intervenir la marcha de los indígenas del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, en Chaparina (norte de La Paz), en septiembre del 2011.

Este documento fue distribuido hoy por el partido opositor Movimiento Sin Miedo (MSM).

El informe, enviado el 29 de septiembre del 2011 a Wilfredo Chávez Serrano, recientemente asumido ministro de Gobierno tras la renuncia de Llorenti, hace una descripción pormenorizada de los hechos anteriores al operativo policial, la falta de “condiciones mínimas” y recursos para ejecutar el operación y de cómo desde la sede de gobierno se mantuvo la instrucción de la intervención, a pesar de que el argumento para hacerlo había sido superado: el supuesto secuestro del canciller David Choquehuanca.

En la tarde de este viernes, el vicepresidente Álvaro García Linera dijo desconocer este informe.

Tipnis BoliviaLa relación de los hechos relatados por Villegas da cuenta de que el ministro de Gobierno instruyó un operativo policial, cuya ejecución fue postergada en dos oportunidades, una vez que fueron resueltos aspectos de logística y luego de que el comandante del contingente policial que se resistía a la acción, general Foronda, fue reemplazado, por el general Oscar Muñoz Colodro.

Se trata de un informe de 11 páginas, que la mañana de este viernes fue presentado por el MSM como un elemento de prueba para que la Fiscalía reincorpore a Sacha Llorenti en la investigación del caso Chaparina y del que había sido excluido pocas semanas antes de ser designado embajador de Bolivia ante la ONU.

Villegas cuenta que tras la captura de Choquehuanca, “como rehén y escudo humano” recibe la instrucción de la autoridad superior de La Paz para llevar un operativo de emergencia, luego añade que “felizmente” el desenlace se pudo evitar porque los marchistas “liberaron a los secuestrados. Una vez, evacuado el Ministro de Relaciones Exteriores, Rocabado, según cuenta, recibe instrucciones para organizar un operativo ante “cualquier eventualidad” y es informado de que el viceministro Marcos Farfán es enviado a Chaparina.

En una reunión realizada en el cuartel de Umopar, los oficiales reciben de Marcos Farfán “la instrucción directa desde La Paz emanada por autoridades superiores del Gobierno que se debía intervenir la marcha al amanecer del domingo y posteriormente evacuar a los indígenas a sus respectivas comunidades en buses”.

Villegas detalla que la instrucción de llevar adelante el operativo desató un “notorio malestar policial”, porque los efectivos no habían sido trasladados hasta Chaparina para dispersar la marcha y porque no contaban con los recursos mínimos. Los argumentos de la policía fueron tan fuertes que el viceministro Farfán aceptar “hacer una consulta directa con La Paz para ver la posibilidad de posponer la operación cuando menos hasta el día siguiente”. Eso ocurrió la noche del 24 de septiembre.

Farfán se comunicó con Llorenti desde mi teléfono, dice Rocabado. “Una vez colgada la llamada me comunicó a mí en primera instancia que la respuesta de postergación había sido negativa y que el operativo debía realizarse el amanecer (del domingo 25) de manera impostergable, con los medios logísticos que se contaran en ese momento”.

“De acuerdo a los los términos de dicho informe, es posible afirmar que el operativo policial desarrollado en la localidad de Yucumo, el 25 de septiembre, fue un acto planificado y que contó con la participación directa del entonces viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, y Boris Villegas, (…), quienes mantuvieron comunicación telefónica con Sacha Llorenti”, dice el memorial presentado a la Comisión de Fiscales.

El operativo del 25
La instrucción de Llorenti no cayó bien ni a Farfán ni a la Policía, porque se iba a realizar el operativo "con el costo político que ello implicaba". Cuando habían pasado los primeros 15 minutos del domingo 25 de septiembre, según cuenta Villegas, Farfán recibe una contraorden de Sacha Llorenti para postergar la acción policial para la madrugada del lunes 26.

Según se puede concluir del relato de Villegas, las horas restaban para los hechos de la madrugada del 26 fueron utilizados para resolver las cuestiones de logística: refuerzo policial con 60 efectivos enviados desde San Borja, alquiler de buses para el traslado de los indígenas de las tierras bajas con dinero del ministerio de Gobierno y el cambio de posta en el comando del contingente policial.

El general Oscar Muñoz llegó a Chaparina ya con la idea de ejecutar el operativo la noche del domingo porque lo veía como la opción más viable. Además, en la zona ya estaba un fiscal procedente de San Borja.

Poco después detalla que el viceministro Marcos Farfán condicionó la realización del operativo a un requerimiento fiscal que debía ser enviado desde La Paz, lo que se complicaba porque la autoridad del Ministerio Público no había sido encontrada.

Fue así que volvieron al hotel para llevar adelante una reunión final con los Generales y la plana mayor de la Policía, para ultimar todos los detalles; hasta que en medio de un descanso, Villegas recibió una llamada de Farfán al final de la tarde, donde le informaba que "los flecheros de la marcha se estaban avanzando hacia la barrera policial"; por lo que Muñoz había mencionado que era el momento preciso para la intervención policial.

Recibida esta instrucción y con el operativo iniciado, Farfán y Villegas se dirigieron al lugar intentando comunicarse con Llorenti, pero las "llamadas no entraban"; desde ese instante, Villegas fue el nexo entre Muñoz y Farfán, este último pedía en todo momento que se utilice únicamente la "fuerza mínimarequerida".

Y para que la operación sea integral y equilibrada, Farfán y Villegas fueron hasta donde se encotnraban los interculturales para ordenar que dispararan unos tres gases a los costados; hecho esto, amas personas retornaron a inmediaciones del lugar del opertivo, para observar el desarrollo del mismo.

En ese momento, la instrucción de Llorenti precisó que se debían comunciarse con él cada 15 o 20 minutos, incluso Farfán orndenó a Villegas envcairle un mensaje de texto al ministro desde el teléfono de Muñoz. Durante el desarrollo de esto, Farfán y Muñoz mantuvieron una reunión en un vehículo, a la cual Vilelgas no pudo acceder.// Página Siete


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