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A principios de junio de 1826, destaca Mariano Santelices Vargas, ante la intención rioplatense de anexar Tarija, las mayorías tarijeñas se levantaron y mediante sus representantes declararon que su provincia, “Consentía antes desaparecer de la tierra que dejar de ser boliviana”. La determinación fue ratificada en los meses posteriores. Además, siguiendo el análisis de Eduardo Trigo, fue asegurada en noviembre a través de disposición de Antonio José de Sucre. Los antecedentes de 1825, de tal decisión de bolivianidad, son simultáneos a la declaración de Independencia de Charkas o Alto Perú durante los últimos años coloniales, convertida en República de Bolivia.

El país, más allá de contradicciones y problemas, no ha sido una creación de momento o artificial. Coincidiendo con Ramiro Condarco Morales, se debe enfatizar los sentimientos, proyectos y acciones convergentes que se han manifestado, contribuyendo a la condición independiente boliviana y su propicia continuidad.

Se debe reconocer que no todo estaba definido en Sudamérica al  triunfar el Ejército Libertador en Jayakuchu, el 9 de diciembre de 1824. Todavía quedaba un contingente realista, bajo el mando del general Pedro Antonio de Olañeta, que sería amenaza hasta abril de 1825. A esto se sumaban las intenciones del Emperador del Brasil para revertir la Independencia, comenzando por el Río de la Plata y volcando los recientes logros en el Perú. Ante dicha situación, Sucre decidió marchar hacia el Alto Perú la segunda mitad de enero de 1825, aunque no deseaba más batallas. Además, cual ha analizado Condarco Morales, el Mariscal a la cabeza de las tropas libertadoras, captó la historia y anhelos de la población charkeña, y vió como salida al dilema, una “Asamblea” de delegados que decidiera su futuro.

Un 9 de mayo de 1825, el Congreso rioplatense emitió ley, aprobando que el Alto Perú eligiera la forma de gobierno más beneficiosa para sus “intereses”. Sin embargo, según rememora Trigo, no incluiría a Tarija que estuvo por más de dos siglos en la jurisdicción de Potosí, pero vía cédula real de 1807 había sido incorporada a la de Salta.Mapa Político de Tarija

La población tarijeña, por su parte, se manifestó. Al tenor de la ley señalada y sin tomar en cuenta las específicas objeciones rioplatenses, asimismo considerando el contexto, remarca Santelices Vargas, en asamblea efectuada el 5 de junio de 1825, los representantes tarijeños se pronunciaron con libertad y espontaneidad, votando por la congruencia histórica y ser parte del Alto Perú.

Carta de la Municipalidad o Cabildo de la provincia de Tarija a la Soberana Asamblea altoperuana, de fecha 13 de agosto de 1825, conservada en la colección especial de la Biblioteca Central de la UMSA, entre la “documentación” de Antonio Caballero Q., resulta esclarecedora. Días después de la declaración de Independencia de Bolivia, seguramente no conociéndola todavía, el cuerpo municipal comunicó que recuperada la “Libertad Americana”, determinó “agregarse y pertenecer a las /provincias/ del Alto Perú/…/”. Esto por votación general, cuando “/…/ se reunió toda por medio de sus representantes quienes unánimemente dijeron y proclamaron ser /la mencionada/ su voluntad /…/”. Lo corroboraba el acta del 6 de junio. La nota de agosto añade que a base de lo expresado, se nombró “diputados” tarijeños que asistan a la Asamblea Deliberante.

Todo aquello se informó a las instancias superiores por medio del Jefe de Estado Mayor General Comandante de la Columna del Sur, Francisco Burdett O’Connor, sin respuesta aún. Por lo tanto, la diputación elegida se hallaba inmovilizada. En tal sentido, el Cabildo tarijeño culminó la misiva, solicitando la Asamblea Deliberante considere Tarija componente del Alto Perú e instruya, en consecuencia, que sus delegados se trasladen a Chuquisaca.      

Otra nota cuya copia está en el mismo repositorio de “San Andrés”, es de importancia; se trata de la dirigida por Sucre al Secretario General del Libertador desde Chuquisaca, el 10 de noviembre de 1825. En ella el Mariscal se identifica con las aspiraciones de Tarija e insinúa que se consolide ante el gobierno argentino su incorporación a la República Boliviana. Argumentó una pertenencia fundamentada en: “/…/ la naturaleza, sus relaciones de comercio, el deseo de sus habitantes, y en fin todas la relaciones sociales/…/”. Dijo que era el momento, por el reconocimiento de Bolivia y la demarcación de sus fronteras a la cual se procedería. Sugirió, finalmente, un posible resarcimiento. Tal posición la mantendría Sucre en 1826, garantizando que la decisión tarijeña fuera reconocida.

Cabe remarcar, que no solamente se tomaba en cuenta la determinación de la élite de Tarija que conformaba el Cabildo. La pertenencia a Bolivia también la habían manifestado las mayorías mestizas y originarias que conformaron las guerrillas, cual plantea Santelices Vargas.

Así, a partir de sentimientos y proyectos complementarios de larga data, en expresión de soberanía surgió la Republica que ha sido factor de equilibrio sudamericano. Ella mediante significativas transformaciones sigue ofreciendo múltiples posibilidades, si combina anhelos del pasado y oportunidades actuales.// La Prensa


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