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El Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF) cumple en esta gestión 50 años de presencia en el ambiente cultural del país, con formas innovadoras para el público visitante y una impresionante cantidad de historia etnográfica documentada.

La semana aniversario del MUSEF está pensada para agosto, pero en realidad toda esta gestión es de celebración por el arribo al medio siglo de vida. El jefe del Departamento de Extensión y Difusión Cultural, Milton Eyzaguirre, explica que en estas décadas de vida el Museo se ha transformado tanto en sus características físicas como en sus aspectos conceptuales.

El espacio inicial de unos 40 metros cuadrados, una sala pequeña que a la vez era un espacio de exposición y biblioteca, ahora ha tomado cuerpo y ocupa cerca de 7.800, sin contar su filial en la ciudad de Sucre. El Centro de Documentación Etnológica cuenta con una biblioteca especializada en antropología, historia y sociología con 35 mil unidades documentales, un archivo de 100 mil fotografías, un archivo sonoro con 12 horas de registro y un gran fondo audiovisual en diferentes formatos.

Nació como Museo de Artesanía y Arte Popular con el propósito de trabajar principalmente con sectores marginales de la sociedad como los artesanos, pero posteriormente asumió el reto de mostrar la producción cultural de todo ser humano que habita en el territorio nacional.

Cultura bolivianaEyzaguirre explica que el MUSEF se orientó a trabajar en la historia no oficial de Bolivia, con base en las subjetividades, una propuesta que como modelo académico tiene fuerza en el mundo hace unas dos décadas. “Nos valemos mucho de las particularidades con los individuos al momento de hacer entrevistas y con grupos culturales”, dice.

A partir de este planteamiento se desarrollaron investigaciones de campo en los años 60, con un cambio en los 80 por la utilización de tecnología (filmadoras, reporteras, equipos de sonido).

Eyzaguirre aclara también que en el aspecto museográfico hubo “cambios abismales”, que se expresaron luego en las salas de exposición. Los soportes diferentes para la presentación de bienes culturales hacen que el visitante tenga ante sí salas completamente distintas, sin las mismas vitrinas repetitivas para el público.

“A nivel de teoría consideramos que nos hemos apegado mucho a la nueva museología en la cual se plantea que el museo debe influir fundamentalmente en su territorio más que en su espacio físico que es el edificio”, dice Eyzaguirre. Al parecer su objetivo se ha logrado puesto que el MUSEF ha atravesado incluso las fronteras del departamento, con el desarrollo de la Reunión Anual de Etnología (RAE).

Su acercamiento a grupos sociales como la Asociación Departamental de Antropólogos de La Paz (ADA), la capacitación en historia oral a un grupo de estudiantes y la realización de debates sobre temas antropológicos cada semana también ha dado un nuevo impulso al MUSEF este año.

Las actividades del aniversario están programadas para agosto, pero toda esta gestión es de celebración para el MUSEF por su medio siglo de vida con otro encuentro de la RAE, la publicación de una memoria y el nuevo planteamiento de sus salas de exposición.// PIEB


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