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La historia del joven canadiense Ryan Hreljac y de su ONG que está construyendo pozos en África se parece a uno de esos cuentos en los que un sueño se convierte en realidad.

Una mañana, cuando tenía seis años, su maestra le explicó a la clase cómo muchos niños en África tenían que andar durante kilómetros para conseguir agua, reporta BBC Mundo. “Recuerdo que otro alumno preguntó cuánto tenían que andar para llegar a un lugar con agua potable y ella respondió 5.000 pasos”, relata por teléfono Hreljac, que hoy tiene 20 años. “Conté los pasos que yo tenía que dar desde el aula a la fuente más cercana y eran sólo diez”.

Personas que dejan huellaAquello le conmovió. Se enteró de que una asociación canadiense construía pozos en África y decidió que recaudaría lo suficiente para construir uno. Equivocadamente, pensaba que costaba 70 dólares. “Después de cuatro meses, ayudando en las tareas domésticas para conseguir el dinero, me dijeron que un pozo costaba en realidad unos 2.000 dólares”.

Lejos de abandonar su ilusión, Hreljac explica que empezó a pedir ayuda y poco a poco fue ganándose el favor de los que le rodeaban. Después de un año, reunió el dinero y con él se construyó un pozo en la escuela de primaria Angolo, en el norte de Uganda. Ryan asistió con sus padres a la ceremonia de apertura en la que los alumnos corearon su nombre.

Animado al ver que su esfuerzo estaba dando resultados, creó Ryan’s Well Foundation, con la que ya instaló más de 700 pozos.// La Razón


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