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Paola Belmonte es presentadora del programa de espectáculos ‘Zona Pública’ que lleva 11 años en el aire, actualmente emitido por Cadena A. Lo conduce junto a su esposo, Martín Sotomayor, y asegura que el programa es responsable y creíble cuando se informa sobre la vida de los famosos.

— ¿Por qué cree que ‘Zona Pública’ perdura luego de tantos años?

— Este género es relativamente nuevo dentro del periodismo y nosotros lo asumimos así. No sabíamos a un principio cómo lo íbamos a hacer y hemos aprendido en el camino, siguiendo los lineamientos que marca la profesión: es decir, con ética y dentro del marco del respeto que todos merecemos.

Televisión— ¿‘Zona Pública’ es un espacio en el cual la gente puede creer?

—Sí, definitivamente. Nosotros no nos basamos en rumores. La gente cree en nosotros porque todo lo que decimos en el programa ha sucedido o va a suceder. No nos inventamos la noticia ni la generamos; de repente es un recurso válido, pero nosotros no lo usamos porque no es responsable. Somos amigos de los protagonistas y ahí te pones susceptible por hablar de ellos y no puedes hacer la maldad de mentir.

— ¿Alguna vez dejaron de dar una primicia por no dañar alguna reputación?

— Sí. Siempre digo que informamos el 20% de lo que sabemos. Siempre les digo a mis periodistas que no pueden ser los causantes de un divorcio o una pena grande porque nuestros protagonistas son gente que siente, como cualquier persona.

— Se ha dicho que usted es odiosa por sus opiniones... ¿Qué dice?

— (Sonríe) A mí me han dicho de todo: fea, gorda, odiosa, pero a esta altura de mi vida, las críticas las asumo, no me resbalan y tomo en cuenta todas: las malas y las buenas.  

— ¿No siente que a veces se le va la lengua?

— Cuando fue así, pedí disculpas. Trato de ser mesurada en lo que digo. A veces se molestan por la crítica u opinión, que son también parte del periodismo.

— ¿Existe un límite para conocer la vida de los personajes públicos?

— Todo debe estar dentro del respeto. Las entrevistas son pactadas, el protagonista tiene derecho a callar o hablar. En el caso de Zona Pública, nunca mando a mis periodistas a vigilar a las personas. Es el derecho de ellos de querer brindarnos su verdad.

— ¿Qué dice de las críticas de otros programas de farándula que compiten con ‘Zona Pública’?

— Me halagan. Eso quiere decir que nos ven y está bien. Si hablan mal de nosotros es porque nos ven, nos copian y se sirven de nosotros. Nosotros trabajamos con la mirada al frente y no mirando al costado.

— Usted conduce el programa con su esposo, ¿qué pasa cuando tienen alguna diferencia?

— Yo no sé disimular. Cuando me enojo con Martín ni lo miro, estoy vista a la cámara. Es natural, somos esposos y tenemos buenos y malos ratos. Claro que la audiencia se da cuenta y lo escribe ese momento en Facebook, es gracioso.

— La gente que la ve alaba su figura, ¿cómo se cuida?

— Gracias. Es parte del respeto que se debe tener al público. Estar en tele te obliga a tener ciertos estándares que no puedes descuidar. Me cuido mucho, voy al gimnasio, con una buena alimentación y cuesta, no es como dice JLo, que sólo toma agua y duerme bien; es mucho sacrificio, porque yo siempre tengo hambre y me aguanto.

— ¿Recurrió a alguna cirugía plástica?

— No, pero lo haría (sonríe). Nada exagerado, claro. Voy al  Spa, uso pestañas postizas y me cuido.// La Razón

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