a


Marcelo Gallardo deja el fútbol. No quiso hacerlo acá, en River, en su casa. Entendió que tenía más tiempo para que disfrutemos su jerarquía. Su facilidad para leer el juego, para ver donde nadie ve. Para poner esos pases de ingeniería. Varios delanteros lloran. Se va otro “10”. Y quedan cada vez menos.

Ver los jugadores que se retiran me anuncia que el tiempo está pasando y yo estoy cada vez más grande. Gallardo es uno de los jugadores que de chico más me gustaba. Admiraba su simpleza para jugar, para hacer que lo difícil parezca fácil. La habilidad para enganchar y hacer pasar jugadores de largo. Su valentía para aparecer en todos los clásicos, en los partidos apretados. Valentía que lo hizo convertir contra Brasil, en aquella victoria por 2-1 en el 2001, uno de sus goles más recordados: ¿O me vas a decir que no lo gritaste?

Hoy el fútbol cambió. Particularmente interpreto esta modificación como el resultado de no poder mantener a los jugadores como Gallardo más tiempo en el fútbol local. Con no poder sostener a los “10”. Los enganches ya no abundan. Ya no aparecen. Por eso la melancolía. Cada vez son menos los que se paran detrás del volante central y frente a los defensores. Escasean quienes levantan la cabeza y necesitan un segundo para poner el pase deseado. No hay jugadores con la categoría del “muñeco”.

Para los hinchas de River, la nostalgia es mayor. Lo recuerdan, flaquito y con rulos, sacándose jugadores de encima con una sencillez admirable. En sus memorias, los tiros libres, donde acomodaba la pelota y, antes que tomara carrera, ya festejaban el gol que casi siempre llegaba. Recordarán la Copa Libertadores, los ocho títulos que consiguió con la camiseta millonaria, los 55 goles que convirtió.

Esta tarde, en su último partido, estará en el banco de suplentes, igual que en su último juego en River. Nacional enfrenta a Defensor Sporting en la final del fútbol uruguayo. Gallardo sueña con conseguir un título más, el decimosexto: en todos los clubes que jugó, fue campeón. Nacional es la excepción. Desde allá, el tricolor le prepara un homenaje. Entienden que un gran jugador deja el fútbol. Pero el retiro de Gallardo no es sólo una baja para el plantel del “Bolso”, es una pérdida para todos. Es una pérdida para el fútbol.

Me cuesta imaginar otro Gallardo. Ojalá me equivoque.

Vía: Vale chumbar

0 comentarios:

Publicar un comentario

Estimado visitante:
Se aceptan todos los comentarios, siempre y cuando están dentro del marco del respeto y no sean SPAM. (Gracias por tu visita / comentario)

 
Top