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Domitila Chungara, mujer luchadora que con amabilidad accedió a una entrevista con OPINIÓN

“Quiero seguir viviendo” son las palabras expresadas con un profundo sentimiento de convicción por Domitila Chungara, quien ha emprendido una nueva lucha: esta vez contra el cáncer de pulmón que la aqueja hace dos años.

Domitila Barrios de Chungara tiene 73 años y a pesar de su enfermedad continúa trabajando en la formación política de grupos sociales con la consigna de lograr una verdadera justicia social en el país.

UNA VIDA DURA

Desde que se somete a sesiones de quimioterapia usa una pañoleta para cubrirse la cabeza. Además, para caminar debe ayudarse con un “burrito” porque también adolece de dolor en las rodillas. Los sucesos vienen con claridad a su memoria y recuerda la dura vida en las minas. Recalca que los salarios percibidos por los mineros estaban destinados casi en su totalidad a la alimentación y a los descuentos de ley. Asimismo no olvida las crueles represiones de las que fueron víctimas por los gobiernos dictatoriales como la Masacre de San Juan protagonizada durante la presidencia de René Barrientos.

Domitila es hija de un campesino quien después de la Guerra del Chaco se fue a trabajar a las minas motivado por las promesas de vivienda, alimentación, educación y de un salario atractivo que los empresarios mineros no hicieron realidad, lamenta la líder del que fuera el Comité de Amas de Casa.

Domitila nació en Siglo XX (Potosí) el 7 de mayo de 1937, es la mayor de cinco hijas. A sus 10 años quedó huérfana de madre y tuvo que hacerse cargo de sus hermanas menores.

Se emociona al recordar a su padre como un gran dirigente sindical quien sintió profunda satisfacción por su participación en la reivindicación de los derechos sociales en las minas y la apoyó en la lucha constante en contra de las dictaduras militares.

En 1952 se casó con un trabajador minero con quien tuvo once hijos de los cuales siete vivieron.

LUCHA SINDICAL.

Domitila valora la participación de las mujeres mineras, quienes el año 1961 organizaron el Comité de Amas de Casa. Ella empezó a participar activamente en 1963 en la organización siendo nombrada Secretaria General. La organización se extendió a otros centros mineros y tuvo una importante influencia en los acontecimientos políticos de Bolivia.

Este Comité se creó por las necesidades existentes en las minas y ante la ausencia de soluciones a los problemas de abastecimiento de alimentos, atención médica, educación, salarios justos y seguridad social. Durante la dictadura militar de Hugo Banzer, los mineros estaban presos, exilados o prófugos y sus familias en el abandono. Domitila tuvo una activa participación en la huelga general indefinida protagonizada por la Central Obrera Boliviana y la Federación de Mineros que logró importantes conquistas. El movimiento comenzó con la huelga de hambre de cinco mujeres mineras en el Arzobispado de La Paz durante 21 días.

Recuerda que fue Luis Espinal quien las apoyó y la nombró la portavoz oficial. Con alegría (ríe) recuerda que el movimiento fue exitoso y “el Gobierno se vio obligado a aceptar la amnistía general irrestricta para el pueblo, el retorno a sus puestos laborales de los trabajadores expulsados por causas políticas sindicales y el retorno de los exiliados con garantías”.

Durante la dictadura de Luis García Meza fue exiliada junto a sus siete hijos a Suecia. Ninguno de los acontecimientos adversos lograron destruir su fortaleza para defender a su gente y sus derechos hasta el día de hoy.

“Miles de mujeres participan en las protestas. No es una persona la que hace la historia es la historia de los mineros”, asegura.

Una batalla diaria contra el cáncer

Hace dos años que Domitila comenzó a sentirse aquejada por una tos intensa. Los médicos no le daban ninguna razón para su malestar pero los síntomas continuaron. Finalmente tuvo la oportunidad de viajar a Cuba para ser sometida a una revisión exhaustiva de su salud. Allí le informaron que tenía cáncer del pulmón y empezó su primer tratamiento de quimioterapia.

Domitila lamenta no contar con ningún seguro de salud ni de jubilación. Desde su retorno a Cochabamba ya fue sometida a quimioterapias en el hospital Viedma.

Con preocupación señala que cada sesión tiene un costo de Bs 12.000. Además de la angustia de resistir a la enfermedad le agobia el tener que “arañar recursos económicos para cubrir los costos”. Recuerda con gratitud la visita de la ministra de Salud, Nila Heredia, quien se comprometió a apoyarla con medicamentos y la del ministro de la Presidencia, Óscar Coca, quien llegó hasta su domicilio con ayuda económica.

Le faltan tres sesiones y para Domitila continúa la incertidumbre de lograr realizarlos en un tratamiento del que depende su vida.

Opinión

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