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Bolivia InformaEn tiempos de creciente preocupación por los efectos, cada vez más pronunciados, del cambio climático, hay sobradas razones para abandonar definitivamente tradiciones como la noche de San Juan, que hasta hace no más de dos décadas era la fiesta anual del fuego y hoy parece haberse convertido en la celebración de la salchicha.

En efecto, la viejísima tradición que mandaba encender fogatas en “la noche más fría del año”, para reunir a la familia y quemar en ellas todo lo viejo e inservible, hace tiempo que ya no es aceptable debido a que el humo producido por la quema de las cosas indeseables, al margen de su simbolismo y su valor poético, sólo incrementa la polución ambiental.

Ha sido necesaria una larga lucha, primero de las instituciones ambientalistas con los gobiernos municipales y otras instancias estatales, y luego de éstos con la población en general, para que se reconozca públicamente la necesidad de evitar todo acto que incremente la contaminación ambiental. Así, poco a poco, y a menudo con ayuda policial, fue imponiéndose la veda a las fogatas, pero a cambio se incrementó notablemente el uso de fuegos artificiales, lo que en los hechos significó cambiar el humo de la madera por el aún más nocivo de la pólvora.

A la contaminación que provocan los explosivos debe añadirse el enorme riesgo para la seguridad de quienes los manipulan, a menudo niños que actúan sin la correcta supervisión de personas adultas, con lo que se tiene un problema de salud pública de doble causa. En ese marco, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua hizo un llamado, ayer, a la conciencia de la población para denunciar las quemas que se realicen en la festividad de San Juan, por las consecuencias medioambientales degradantes de la calidad atmosférica que ocasiona esta práctica y por razones de salud pública, recordando asimismo la plena vigencia de una resolución que no solo prohíbe el encendido de fogatas sino también el uso de juegos pirotécnicos.

Además, se hizo notar que la mencionada resolución también instruye a los gobiernos departamentales y municipales en todo el territorio nacional considerar entre sus actividades la realización de acciones de concientización y difusión ambiental durante y después de la festividad de San Juan.

Por su parte, la Policía tiene movilizados a sus efectivos para hacer el patrullaje necesario para el control integral del expendio ilegal de bebidas alcohólicas, encendido de fogatas y de juegos pirotécnicos, tres factores que combinados son causantes de los males que deben lamentarse siempre después de la fiesta.

Hay, pues, sobradas razones para abandonar definitivamente una celebración que, además, tiene evidente raíz colonial. Los discursos que defienden la tradición de San Juan han dejado de ser válidos desde que la salud de la Tierra y sus habitantes está amenazada.

La Razón


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